Tu sombra vive en este tenue ambiente.
La tela incide pero poco apura.
Proyecta la cortina confidente
los rayos esta vez a baja altura.
Los ojos fijos son un nuevo puente.
Tus hombros desenvueltos dan holgura
a tus dedos que tienen algo en mente
y al cruce de tu pierna en angostura.
Nota al margen merece tu cabello:
en sus puntas que rozan del tirante
y en vuelo con el giro de tu cuello.
Casi sin luz te veo aún radiante
y tus labios capturan el destello
que presagia la noche delirante.