Y sí, cualquiera que no represente mi causa, mi ideal… al final no es tan mala gente, aunque yo lo presente como un hdp.
- Con respecto a lo de mediocres escritores/poetas ufff… eso habla tanto del ego, tanto que hasta se refleja la cara bella de Narciso en el espejo. Y guarda, porque el ego es un arma muy habitué, se emplea hasta en las críticas, pero el ego simplemente es una mancha que ensucia las páginas de la literatura, que la opaca y no la deja lucirse como mereciera.
Y volviendo al Narciso y la poesía de oro (Ese movimiento tan fructífero de la literatura en España), justamente estaba leyendo unos artículos ahora, del clasicismo, y me gustaría compartirte esta estrofa y algo de su análisis.
El gentil niño Narciso
en una fuente engañado,
de sí mesmo enamorado
muy esquiva muerte priso.
Señora de noble riso
e de muy gracioso brío:
a mirar fuente nin río
non se atreva vuestro viso.
Deseando vuestra vida,
aun vos dó otro consejo:
que non se mire en espejo
vuestra faz clara e garrida.
¿Quién sabe si la partida
vos será dende tan fuerte
porque fuese en vos la muerte
de Narciso repetida? (Alonso 1986: 118, versos 1- 16)
Podemos observar en este fragmento del poema que, al hacer sus referencias a Narciso, el autor incluye detalles que concuerdan con el mito como expresado en la obra de Ovidio. Se refiere al “gentil niño Narciso (1)/ en una fuente engañado (2)/de sí mesmo enamorado” (3) y también alude a su muerte al lado de la misma fuente. De esta manera, Pérez de Guzmán demuestra su conocimiento de las obras clásicas romanas. Sin embargo, no vemos ninguna referencia a la intervención divina en la tragedia de Narciso, sugiriendo que Pérez de Guzmán tiende a la misma “supresión de los elementos sobrenaturales” que Goldin ha observado en la lírica francesa de la época (Goldin 1967: 21). Narciso se enamora de sí mismo no por el castigo de una divinidad, sino por
“emaginación (sic) loca” (Alonso 1986: 118, verso 18).
Saludos Luis.