José Galeote Matas
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Oh, Genil! de la tarde fiel testigo,
amparas nuestras horas con tu celo
al tiempo que reflejas nube y cielo.
¿Presagiaban tus ondas mi castigo?.
.
¡Oh, Genil!, a tu vera soy mendigo
de tu espuma irisada en tenue velo;
al robarme la sangre de mi anhelo,
en tu canto silente me prodigo.
.
¡Oh, Genil!, en tu cauce manso, agreste,
ingrávido me acerco paso a paso
a la insondable esfera añil celeste.
.
Hoy marcho en mi sendero hacia el ocaso
llevándome al amor, que en el oeste
me espera el arrebol donde me abraso.
.
Lomafresquita, Lesmo y José Galeote Matas
24-09-2022