Soledades multitudinarias

MarcosR

Poeta que considera el portal su segunda casa
Sola.

Afuera en la vereda duerme bajo cartones,
otra noche de julio que se pasa de largo.

Solo.

Aquel joven valiente que mira al horizonte,
y vuelve en la mañana con los ojos pintados, y el mundo lo señala.

Sola.

Una señora un poco más allá de bastón blanco,
espera diez minutos para cruzar en el semáforo.

Solo.

Ese señor canoso pálido y frío
rodeado de tristezas y de flores,
adentro de una caja de madera.

Soles.

Cada historia un latido, un brillo,
apenas un efímero destello
en medio de la sombra infinita.
 
Última edición:
Sola.

Afuera en la vereda duerme bajo cartones
otra noche de julio que se pasa de largo.

Solo.

Aquel joven valiente que mira al horizonte
y vuelve en la mañana con los ojos pintados y el mundo lo señala.

Sola.

Una señora un poco más allá de bastón blanco
espera diez minutos para cruzar en el semáforo.

Solo.

Ese señor canoso pálido y frío
rodeado de tristezas y de flores,
adentro de una caja de madera.
Soberbio poema.
 
Un despliegue de historias que nos lleva
hacia una verdad moral aterradora: Solos en medio
de los demás donde la indiferencia hace que
se pierdan las relaciones sociales
extraordinario !
Un placer leer .
Saludo.
Hola, Marlene.
Así estamos, solos en medio de una multitud que nos distancia.
Muchas gracias por pasar.
Me alegra que te haya gustado.
Abrazo grande compañera!
 
Sola.

Afuera en la vereda duerme bajo cartones,
otra noche de julio que se pasa de largo.

Solo.

Aquel joven valiente que mira al horizonte,
y vuelve en la mañana con los ojos pintados, y el mundo lo señala.

Sola.

Una señora un poco más allá de bastón blanco,
espera diez minutos para cruzar en el semáforo.

Solo.

Ese señor canoso pálido y frío
rodeado de tristezas y de flores,
adentro de una caja de madera.

Soles.

Cada historia un latido, un brillo,
apenas un efímero destello
en medio de la sombra infinita.
Sola.

Afuera en la vereda duerme bajo cartones,
otra noche de julio que se pasa de largo.

Solo.

Aquel joven valiente que mira al horizonte,
y vuelve en la mañana con los ojos pintados, y el mundo lo señala.

Sola.

Una señora un poco más allá de bastón blanco,
espera diez minutos para cruzar en el semáforo.

Solo.

Ese señor canoso pálido y frío
rodeado de tristezas y de flores,
adentro de una caja de madera.

Soles.

Cada historia un latido, un brillo,
apenas un efímero destello
en medio de la sombra infinita.
Tanta soledad en la multitud egoísta de nuestras sociedades hace eco en tus versos. Un gusto.
 
Sola.

Afuera en la vereda duerme bajo cartones,
otra noche de julio que se pasa de largo.

Solo.

Aquel joven valiente que mira al horizonte,
y vuelve en la mañana con los ojos pintados, y el mundo lo señala.

Sola.

Una señora un poco más allá de bastón blanco,
espera diez minutos para cruzar en el semáforo.

Solo.

Ese señor canoso pálido y frío
rodeado de tristezas y de flores,
adentro de una caja de madera.

Soles.

Cada historia un latido, un brillo,
apenas un efímero destello
en medio de la sombra infinita.
Cada punto es un bosquejo potente para reflexionar largamente. Me ha gustado mucho, saludos.
 
Sola.

Afuera en la vereda duerme bajo cartones,
otra noche de julio que se pasa de largo.

Solo.

Aquel joven valiente que mira al horizonte,
y vuelve en la mañana con los ojos pintados, y el mundo lo señala.

Sola.

Una señora un poco más allá de bastón blanco,
espera diez minutos para cruzar en el semáforo.

Solo.

Ese señor canoso pálido y frío
rodeado de tristezas y de flores,
adentro de una caja de madera.

Soles.

Cada historia un latido, un brillo,
apenas un efímero destello
en medio de la sombra infinita.



Posee ese encanto de lo necesario, de lo abrupto, de lo que abre un mar de luz en la tiniebla constante....por eso me gustó, mucho. Un abrazo Marcos!
 

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