Eósforo
Poeta asiduo al portal
Bordes de realidad
No vendré si me pides que regrese,
ya la noche es invierno y es verano.
Porque fuiste mi cielo, no profano
las memorias tejidas, aunque pese.
Si es menester, ven deja que confiese
los caudales crecientes de este vano,
en el delta se vierte de tu mano
el ocaso, penumbra que adormece.
Las estelas del mar, su espuma blanca,
me tiñeron el reloj de desencuentros,
hay instantes creados sin memoria.
Una niña he cargado en una banca
y un temblor se vertió de mis adentros.
¡Qué condena es amarte...en esta noria!
No vendré si me pides que regrese,
ya la noche es invierno y es verano.
Porque fuiste mi cielo, no profano
las memorias tejidas, aunque pese.
Si es menester, ven deja que confiese
los caudales crecientes de este vano,
en el delta se vierte de tu mano
el ocaso, penumbra que adormece.
Las estelas del mar, su espuma blanca,
me tiñeron el reloj de desencuentros,
hay instantes creados sin memoria.
Una niña he cargado en una banca
y un temblor se vertió de mis adentros.
¡Qué condena es amarte...en esta noria!