Noviembre

Minona

Poeta fiel al portal
El viento arrastra una bolsa de espantos, casualidades, acasos,
vuela alto el globo, que se escapó de la mano del niño,
vuela alto,
el aire juega con él, muere en el intento de llegar a las nubes blancas.

El viento arrastra desde los balcones aromas a ropa recién lavada,
banderas de países íntimos ondean luciendo sus colores y sus vergüenzas,
ondean alto,
el aire juega con ellas, mueren en el intento de ser libres como el propio viento.

Puede que no digan nada las ramas famélicas de los árboles,
se quitan la armadura porque la batalla está perdida,
vendrá otro noviembre,
con otra guerra, caballos salvajes que cabalgar al viento.
 
El viento arrastra una bolsa de espantos, casualidades, acasos,
vuela alto el globo, que se escapó de la mano del niño,
vuela alto,
el aire juega con él, muere en el intento de llegar a las nubes blancas.

El viento arrastra desde los balcones aromas a ropa recién lavada,
banderas de países íntimos ondean luciendo sus colores y sus vergüenzas,
ondean alto,
el aire juega con ellas, mueren en el intento de ser libres como el propio viento.

Puede que no digan nada las ramas famélicas de los árboles,
se quitan la armadura porque la batalla está perdida,
vendrá otro noviembre,
con otra guerra, caballos salvajes que cabalgar al viento.
Me ha encantado vu stro poema esa sensación del renacer en otro noviembre ,grato pasar por vuestras letras ,saludos cordiales poetisa minona
 
El viento arrastra una bolsa de espantos, casualidades, acasos,
vuela alto el globo, que se escapó de la mano del niño,
vuela alto,
el aire juega con él, muere en el intento de llegar a las nubes blancas.

El viento arrastra desde los balcones aromas a ropa recién lavada,
banderas de países íntimos ondean luciendo sus colores y sus vergüenzas,
ondean alto,
el aire juega con ellas, mueren en el intento de ser libres como el propio viento.

Puede que no digan nada las ramas famélicas de los árboles,
se quitan la armadura porque la batalla está perdida,
vendrá otro noviembre,
con otra guerra, caballos salvajes que cabalgar al viento.

Mediados de noviembre. ¿Cómo podría vivirse indiferente? ¡Cuánto arrastra el viento consigo!

Un abrazo, porta.
 
El viento arrastra una bolsa de espantos, casualidades, acasos,
vuela alto el globo, que se escapó de la mano del niño,
vuela alto,
el aire juega con él, muere en el intento de llegar a las nubes blancas.

El viento arrastra desde los balcones aromas a ropa recién lavada,
banderas de países íntimos ondean luciendo sus colores y sus vergüenzas,
ondean alto,
el aire juega con ellas, mueren en el intento de ser libres como el propio viento.

Puede que no digan nada las ramas famélicas de los árboles,
se quitan la armadura porque la batalla está perdida,
vendrá otro noviembre,
con otra guerra, caballos salvajes que cabalgar al viento.

Noviembre suele ser frío, como también la pesadilla que sufre de llevar a cuestas las calamidades del mundo. Pero el Globo gira, y mientras en algunos lugares de Asia se persigue a las mujeres por algo inexplicable en Occidente, nos imbuimos de fútbol.

Un cordial saludo, Minona.

Frankos
 

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