Cuando la vida se adelanta

Antonio del Olmo

Poeta que considera el portal su segunda casa
CUANDO LA VIDA SE ADELANTA

Relato basado en hechos reales

upload_2023-1-8_17-42-18.png

El corazón del niño prematuro recién nacido no latía, pese a todos los esfuerzos de reanimación. El ginecólogo miró a la matrona, movió la cabeza para negar y colocó al niño en una mesa pequeña. La matrona se disponía a cubrir todo el cuerpo con una tela blanca cuando ocurrió lo inesperado… ¡El niño movió un brazo! Parecía que quería decir:

— ¡Eh! ¡Qué quiero vivir!

La matrona se percató del movimiento y vio, o creyó ver, que el color pálido de la muerte en la piel del niño se tornaba en el rosa de la vida. Inmediatamente reiniciaron la reanimación. ¡El niño se salvó y creció muy bien! Toda la fuerza de la vida estaba concentrada en el pequeño cuerpo que pesaba 800 gramos y medía 30 centímetros.

La historia hubiera resultado redonda si el niño hubiese podido ver las sonrisas del ginecólogo y la matrona para darle la bienvenida al mundo; pero no pudo ser, porque el niño tenía los ojos cerrados y los que le atendían cubrían sus labios con mascarillas quirúrgicas.
 

Archivos adjuntos

  • upload_2023-1-8_17-42-18.png
    upload_2023-1-8_17-42-18.png
    194,6 KB · Visitas: 317
Última edición:
CUANDO LA VIDA SE ADELANTA

Relato basado en hechos reales

Ver el archivos adjunto 60877

El corazón niño prematuro recién nacido no latía, pese a todos los esfuerzos de reanimación. El ginecólogo miró a la matrona, movió la cabeza para negar y colocó al niño en una mesa pequeña. La matrona se disponía a cubrir todo el cuerpo con una tela blanca cuando ocurrió lo inesperado… ¡El niño movió un brazo! Parecía que quería decir:

— ¡Eh! ¡Qué quiero vivir!

La matrona se percató del movimiento y vio, o creyó ver, que el color pálido de la muerte en la piel del niño se tornaba en el rosa de la vida. Inmediatamente reiniciaron la reanimación. ¡El niño se salvó y creció muy bien! Toda la fuerza de la vida estaba concentrada en el pequeño cuerpo que pesaba 800 gramos y medía 30 centímetros.

La historia hubiera resultado redonda si el niño hubiese podido ver las sonrisas del ginecólogo y la matrona para darle la bienvenida al mundo; pero no pudo ser, porque el niño tenía los ojos cerrados y los que le atendían cubrían sus labios con mascarillas quirúrgicas.
Que bonito relato!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba