marquelo
Negrito villero
Hay una inextricable canción de amor en el cuarto de alado.
Sé que es de amor porque aquí en los burdeles
todo es una glotoneria de salivas
y los tiburones visten de frac cuando los faros iluminan la sangre
de sus bocas/
Todo es hambre de lapidación,
juego de bosques antes que desasparezcan los ríos guías.
Qué haré yo con el temblor enjaulada de esa voz
enloquecida por pelos y uñas y vacíos que han dejado los espejos al caer
si el motivo de la lágrima y la carcajada es dejarlas libres hasta
a bailar y a casarse alguna vez bajo un plantón de sombra.
Para ti una invitación para hacer ángulos, algunos sestercios de plata,
remar en hielo hasta llegar a un obituario de periódico.
y se me acomoda en mis despojos como un frío inclasificable;
ensalmos de salivas alcoholizadas,
vencerás como un veneno de lágrimas.
Sé que es de amor porque aquí en los burdeles
todo es una glotoneria de salivas
y los tiburones visten de frac cuando los faros iluminan la sangre
de sus bocas/
Todo es hambre de lapidación,
juego de bosques antes que desasparezcan los ríos guías.
Qué haré yo con el temblor enjaulada de esa voz
enloquecida por pelos y uñas y vacíos que han dejado los espejos al caer
si el motivo de la lágrima y la carcajada es dejarlas libres hasta
que aprendan
a bailar y a casarse alguna vez bajo un plantón de sombra.
Para ti una invitación para hacer ángulos, algunos sestercios de plata,
remar en hielo hasta llegar a un obituario de periódico.
Cuando se le observa el puño es filosofía con oficio de poeta
y se me acomoda en mis despojos como un frío inclasificable;
ensalmos de salivas alcoholizadas,
vencerás como un veneno de lágrimas.