Yo quise daros de mi vida un soplo- A mis hijos

libelula

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A mis hijos, Toni y David, con amor.

Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,
sois de aquellos azahares el aroma,
dos trocitos del cielo que anhelaba.

Os dibujé primero en una nube,
fueron firmes mis trazos, no dudaba;
quise siempre tener un soñador
y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna
inventé para ti aquella nana,
fui susurro de espuma, voz de brisa
que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar
y en su mirada vi que me esperaba.
-¡Corres más que caminas mi pequeño!
llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante
que con un solo ojo te miraba,
una pequeña honda y tu destreza
ganaron a tus miedos las batallas.-


Dos soplos de mi esencia germinaron
entre suspiros de novia arrebolada,
“No pises mi blancor almidonado”,
susurraba a mi amado embelesada.


El arte y la pericia de su padre
en voz de su guitarra atemperada,
la heredada sonrisa de ese cielo
como huella de unas vidas deseadas.

Aún conservan un áurea de inocencia
y esa dulce terneza en la mirada,
ellos son un solo verso con cesura
de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca
 
Última edición:
A mis hijos, Toni y David, con amor.

Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,
sois de aquellos azahares el aroma,
dos trocitos del cielo que anhelaba.

Os dibujé primero en una nube,
fueron firmes mis trazos, no dudaba;
quise siempre tener un soñador
y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna
inventé para ti aquella nana,
fui susurro de espuma, voz de brisa
que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar
y en su mirada vi que me esperaba.
-¡Corres más que caminas mi pequeño!
llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante
que con un solo ojo te miraba,
una pequeña honda y tu destreza
ganaron a tus miedos las batallas.-


Dos soplos de mi esencia germinaron
entre suspiros de novia arrebolada,
“No pises mi blancor almidonado”,
susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre
en voz de su guitarra atemperada,
la heredada sonrisa de ese cielo
como huella de unas vidas deseadas.


Aún conservan un áurea de inocencia
y esa dulce terneza en la mirada,
ellos son un solo verso con cesura
de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca
Es un romance heroico en el que nos cuentas cómo quieres a tus hijos. Enhorabuena, Libélula. Un saludo
 
A mis hijos, Toni y David, con amor.

Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,
sois de aquellos azahares el aroma,
dos trocitos del cielo que anhelaba.

Os dibujé primero en una nube,
fueron firmes mis trazos, no dudaba;
quise siempre tener un soñador
y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna
inventé para ti aquella nana,
fui susurro de espuma, voz de brisa
que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar
y en su mirada vi que me esperaba.
-¡Corres más que caminas mi pequeño!
llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante
que con un solo ojo te miraba,
una pequeña honda y tu destreza
ganaron a tus miedos las batallas.-


Dos soplos de mi esencia germinaron
entre suspiros de novia arrebolada,
“No pises mi blancor almidonado”,
susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre
en voz de su guitarra atemperada,
la heredada sonrisa de ese cielo
como huella de unas vidas deseadas.


Aún conservan un áurea de inocencia
y esa dulce terneza en la mirada,
ellos son un solo verso con cesura
de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca
Qué no haría una madre por sus hijos?, todo lo haría.
Excelente dedicatoria.
Un placer.
 
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A mis hijos, Toni y David, con amor.

Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,
sois de aquellos azahares el aroma,
dos trocitos del cielo que anhelaba.

Os dibujé primero en una nube,
fueron firmes mis trazos, no dudaba;
quise siempre tener un soñador
y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna
inventé para ti aquella nana,
fui susurro de espuma, voz de brisa
que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar
y en su mirada vi que me esperaba.
-¡Corres más que caminas mi pequeño!
llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante
que con un solo ojo te miraba,
una pequeña honda y tu destreza
ganaron a tus miedos las batallas.-


Dos soplos de mi esencia germinaron
entre suspiros de novia arrebolada,
“No pises mi blancor almidonado”,
susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre
en voz de su guitarra atemperada,
la heredada sonrisa de ese cielo
como huella de unas vidas deseadas.


Aún conservan un áurea de inocencia
y esa dulce terneza en la mirada,
ellos son un solo verso con cesura
de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca

Los hijos son las mayores fuentes de amor y los verdaderos motores de la pluma cuando queremos expresar eso que nos llena y que no alcanza a decir todo lo que significan y cuánto los adoramos.
Los poemas para los hijos siempre serán perfectos.
Bendiciones para ellos y un gran abrazo.
Fue un gusto leer y dejar huella.
 
A mis hijos, Toni y David, con amor.
Es un romance heroico en el que nos cuentas cómo quieres a tus hijos. Enhorabuena, Libélula. Un saludo




Gracias José benito, asi es, ellos son mi vida, ellos son el verdadero amor, ese por el que literalmente darías la vida sin dudarlo.Mi poema se quedó corto, tantas cosas que decir de ellos...no cabrían en un poema.
Gracia por tu paso y tu amable huella.
Isabel
 
A mis hijos, Toni y David, con amor.

Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,
sois de aquellos azahares el aroma,
dos trocitos del cielo que anhelaba.

Os dibujé primero en una nube,
fueron firmes mis trazos, no dudaba;
quise siempre tener un soñador
y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna
inventé para ti aquella nana,
fui susurro de espuma, voz de brisa
que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar
y en su mirada vi que me esperaba.
-¡Corres más que caminas mi pequeño!
llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante
que con un solo ojo te miraba,
una pequeña honda y tu destreza
ganaron a tus miedos las batallas.-


Dos soplos de mi esencia germinaron
entre suspiros de novia arrebolada,
“No pises mi blancor almidonado”,
susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre
en voz de su guitarra atemperada,
la heredada sonrisa de ese cielo
como huella de unas vidas deseadas.


Aún conservan un áurea de inocencia
y esa dulce terneza en la mirada,
ellos son un solo verso con cesura
de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca

¡Hermosos cuartetos arromanzados, Isabel! Y qué no haría una madre por sus hijos, incluso componerles un excelente poema como este, si se tiene el talento para ello. Gracias por compartirlo con nosotros.
Un abrazo
 
Los hijos son las mayores fuentes de amor y los verdaderos motores de la pluma cuando queremos expresar eso que nos llena y que no alcanza a decir todo lo que significan y cuánto los adoramos.
Los poemas para los hijos siempre serán perfectos.
Bendiciones para ellos y un gran abrazo.
Fue un gusto leer y dejar huella.
¡¡Cecil!! qué bueno encontrarte. Cuántas cosas escribiriamos sobre nuestros hijos, y nada sería suficiente.Me suele pasar con mis seres queridos, aunque es cierto que la pluma vuela, nada me parece digno de ellos.
Gracias Cecil, por tu empatía, por tu cercanía.
Un fuerte abrazo
Isabel
 
¡Hermosos cuartetos arromanzados, Isabel! Y qué no haría una madre por sus hijos, incluso componerles un excelente poema como este, si se tiene el talento para ello. Gracias por compartirlo con nosotros.
Un abrazo
Gracias por tu presencia, FanÁngel, si, ha sido muy hermoso verlos crecer, y comprobar como conservan esa inocencia en la mirada, que los hace entrañables.
Mundo Poesia, se convirtió en mi mundo en estos 10 años en que ha sido mi refugio, le debo mucho.
Un abrazo
Isabel
 
Última edición:
A mis hijos, Toni y David, con amor.

Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,
sois de aquellos azahares el aroma,
dos trocitos del cielo que anhelaba.

Os dibujé primero en una nube,
fueron firmes mis trazos, no dudaba;
quise siempre tener un soñador
y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna
inventé para ti aquella nana,
fui susurro de espuma, voz de brisa
que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar
y en su mirada vi que me esperaba.
-¡Corres más que caminas mi pequeño!
llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante
que con un solo ojo te miraba,
una pequeña honda y tu destreza
ganaron a tus miedos las batallas.-


Dos soplos de mi esencia germinaron
entre suspiros de novia arrebolada,
“No pises mi blancor almidonado”,
susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre
en voz de su guitarra atemperada,
la heredada sonrisa de ese cielo
como huella de unas vidas deseadas.


Aún conservan un áurea de inocencia
y esa dulce terneza en la mirada,
ellos son un solo verso con cesura
de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca
Maravilla de versos a tu queridos hijos. Un placer leer y sentirme reflejada en tus decir. Un abrazo.
 
A mis hijos, Toni y David, con amor.

Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,
sois de aquellos azahares el aroma,
dos trocitos del cielo que anhelaba.

Os dibujé primero en una nube,
fueron firmes mis trazos, no dudaba;
quise siempre tener un soñador
y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna
inventé para ti aquella nana,
fui susurro de espuma, voz de brisa
que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar
y en su mirada vi que me esperaba.
-¡Corres más que caminas mi pequeño!
llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante
que con un solo ojo te miraba,
una pequeña honda y tu destreza
ganaron a tus miedos las batallas.-


Dos soplos de mi esencia germinaron
entre suspiros de novia arrebolada,
“No pises mi blancor almidonado”,
susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre
en voz de su guitarra atemperada,
la heredada sonrisa de ese cielo
como huella de unas vidas deseadas.


Aún conservan un áurea de inocencia
y esa dulce terneza en la mirada,
ellos son un solo verso con cesura
de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca
Ayyyy mi querida Libélula, cuánta hermosura destilan estos vehementes versos, su elevado lirismo y su exaltada sensibilidad llevan al corazón a latir con todas sus fuerzas y ganas, y es que yo siento cada una de tus letras en cada fibra de mi alma ya que también soy madre de cuatro hijos y de cada un@ de ell@s estoy profundamente enamorada...ayyyyyy, y cómo me encanta la referencia a Lorca al citar sus gloriosos e impresionantes versos.
Un abrazo a tu corazón y otro a tu alma mi queridísima tocaya, te quiero y admiro con locura....muááácksssss
 
A mis hijos, Toni y David, con amor.

Yo quise daros de mi vida un soplo,

el sueño de una novia enamorada,
sois de aquellos azahares el aroma,
dos trocitos del cielo que anhelaba.

Os dibujé primero en una nube,
fueron firmes mis trazos, no dudaba;
quise siempre tener un soñador
y naciste con un sueño en la mirada.


Sentada a la orillita de tu cuna
inventé para ti aquella nana,
fui susurro de espuma, voz de brisa
que al ritmo de las olas te acunaba.


Mi otro trozo de cielo fui a buscar
y en su mirada vi que me esperaba.
-¡Corres más que caminas mi pequeño!
llevas la lucha escrita en la mirada.


Tu misión es matar a ese un gigante
que con un solo ojo te miraba,
una pequeña honda y tu destreza
ganaron a tus miedos las batallas.-


Dos soplos de mi esencia germinaron
entre suspiros de novia arrebolada,
“No pises mi blancor almidonado”,
susurraba a mi amado embelesada.



El arte y la nobleza de su padre
en voz de su guitarra atemperada,
la heredada sonrisa de ese cielo
como huella de unas vidas deseadas.


Aún conservan un áurea de inocencia
y esa dulce terneza en la mirada,
ellos son un solo verso con cesura
de un poema de madre enamorada.



“No pises mi blancor almidonado”
un verso prestado del romance a la luna de F. Gracia Lorca

Precioso y lleno de ternura este poema, Libélula, y más aún por ser dedicado a los hijos. Un saludo cordial.
 
Ayyyy mi querida Libélula, cuánta hermosura destilan estos vehementes versos, su elevado lirismo y su exaltada sensibilidad llevan al corazón a latir con todas sus fuerzas y ganas, y es que yo siento cada una de tus letras en cada fibra de mi alma ya que también soy madre de cuatro hijos y de cada un@ de ell@s estoy profundamente enamorada...ayyyyyy, y cómo me encanta la referencia a Lorca al citar sus gloriosos e impresionantes versos.
Un abrazo a tu corazón y otro a tu alma mi queridísima tocaya, te quiero y admiro con locura....muááácksssss

Mi muy querida Isabel, la verdad es que mi encuentro con tus comentarios me deja siempre en deuda contigo. Graciaspor todo ese afecto que sabes muy bien, que es mutuo, al igual que la admiración. Tantos años en este lugar con un trato tan cercano y familiar y no sabía que tenía cuatro hijos ¡felicidades compañera! Si, cuatro amores y cada úno único.
Un entrañable abrazo mi querida Poeta.
Isabel
 

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