Cuesta

MarcosR

Poeta que considera el portal su segunda casa

Hoy la duda naufraga en remolinos
condenando a la voz que se atraganta.
Cementerio de sueños, la garganta,
portal de los derroches libertinos.


En la pálida niebla los caminos
se esconden del rumor que los espanta.
El cielo se reduce y se agiganta
la cuesta de los valles peregrinos.

Si me tumbo en la hierba congelada
exhausto de vagar por los senderos,
rendido ante las fauces de la nada.

No piense que ando en busca de luceros,
ni salvando esta vida ya entregada
a las huellas que pierden los arrieros...
 
Última edición:
Hoy la duda naufraga en los sentidos
condenando a la voz que se atraganta.
Cementerio de sueños, la garganta.
Sitio de adivinanzas, los latidos.

En la palida niebla los caminos
se esconden del rumor que los espanta.
El cielo se reduce y se agiganta
la cuesta de los valles peregrinos.

Si me tumbo en la hierba congelada
exhausto de vagar por los senderos,
rendido ante las fauces de la nada.

No piense que ando en busca de luceros,
ni salvando esta vida ya entregada
a las huellas que pierden los arrieros...
Muy hermoso soneto, MarcosR, un placer leerlo.
 
Hoy la duda naufraga en los sentidos
condenando a la voz que se atraganta.
Cementerio de sueños, la garganta.
Sitio de adivinanzas, los latidos.

En la palida niebla los caminos
se esconden del rumor que los espanta.
El cielo se reduce y se agiganta
la cuesta de los valles peregrinos.

Si me tumbo en la hierba congelada
exhausto de vagar por los senderos,
rendido ante las fauces de la nada.

No piense que ando en busca de luceros,
ni salvando esta vida ya entregada
a las huellas que pierden los arrieros...
Un placer
Hoy la duda naufraga en los sentidos
condenando a la voz que se atraganta.
Cementerio de sueños, la garganta.
Sitio de adivinanzas, los latidos.

En la palida niebla los caminos
se esconden del rumor que los espanta.
El cielo se reduce y se agiganta
la cuesta de los valles peregrinos.

Si me tumbo en la hierba congelada
exhausto de vagar por los senderos,
rendido ante las fauces de la nada.

No piense que ando en busca de luceros,
ni salvando esta vida ya entregada
a las huellas que pierden los arrieros...
Precioso soneto, de errancia interior. Me encanta. Saludos
 
Hoy la duda naufraga en los sentidos
condenando a la voz que se atraganta.
Cementerio de sueños, la garganta.
Sitio de adivinanzas, los latidos.

En la palida niebla los caminos
se esconden del rumor que los espanta.
El cielo se reduce y se agiganta
la cuesta de los valles peregrinos.

Si me tumbo en la hierba congelada
exhausto de vagar por los senderos,
rendido ante las fauces de la nada.

No piense que ando en busca de luceros,
ni salvando esta vida ya entregada
a las huellas que pierden los arrieros...
Hola Marcos, que belleza de poema compañero, con una musicalidad exquisita.

Felicidades y sabes que me encanta leerte.

Gracias por tu arte bella.

Abrazos con cariño insular.
 

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