Gonvedo
Poeta asiduo al portal
Un día más extendido a mi nombre.
Un día más el viento se levanta
bajo mis pies y trae consigo un coro
y orquesta de acróbatas y volatineros.
Un día más contemplo la serena
inmolación de la luz en los escaparates,
donde los maniquíes gritan de miedo y desamparo.
Los árboles despiertan y tejen su silencio
como peatones suicidas en las aceras de ocaso.
Un día más los pájaros
dan vueltas sin cesar a las glorietas.
Son los mismos pájaros
que me enseñaron a llorar.
En mi pecho sin ánimo
palpita un corazón cercano a noviembre.
El mundo aún respira música de domingo,
pero yo no me acostumbro a envejecer sin ti.
Entonces, tú pasas la mano por mi espalda
y me dices que duerma.
Un día más el viento se levanta
bajo mis pies y trae consigo un coro
y orquesta de acróbatas y volatineros.
Un día más contemplo la serena
inmolación de la luz en los escaparates,
donde los maniquíes gritan de miedo y desamparo.
Los árboles despiertan y tejen su silencio
como peatones suicidas en las aceras de ocaso.
Un día más los pájaros
dan vueltas sin cesar a las glorietas.
Son los mismos pájaros
que me enseñaron a llorar.
En mi pecho sin ánimo
palpita un corazón cercano a noviembre.
El mundo aún respira música de domingo,
pero yo no me acostumbro a envejecer sin ti.
Entonces, tú pasas la mano por mi espalda
y me dices que duerma.