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Los planetas celestiales

E.Fdez.Castro

Poeta que considera el portal su segunda casa
IMG-20230414-WA0004.jpg
Óleo de Xavier Lemos

Imágenes invisibles
de plantas y hortalizas
por el Divino creadas,
del éter se precipitan
por voluntad de los seres
astrales en donde habitan.
Y de la misma manera,
caudalosas fantasías
de los celestiales seres,
unos jardines fabrican
de las más fragantes flores,
que más tarde inhabilitan
a su invisibilidad.
Los moradores que habitan
los planetas celestiales
poca comida precisan,
mas las almas liberadas
comida no solicitan
en esos mundos causales,
solamente parte chica
del maná para beatos.
Las ánimas redimidas
de los seres en la Tierra,
hallan padres de otras vidas,
madres, maridos, esposas,
todos amigos y amigas
de otras encarnaciones.
Así el alma nativa
de un universo astral
se siente casi perdida
con respecto a quien amar
de una forma específica
y ofrece el mismo amor
a toda esencia divina.
Si bien la externa apariencia
no es la que antes tenía,
por las nuevas cualidades
en su postrimera vida;
la indefectible intuición
del ser astral no lo olvida
a todo que ha querido,
dándole la bienvenida.
Con individualidad
dotado y tal se revista,
quedará reconocido
con atención detenida
por anterior camarada.
El período de vida
de seres aventajados,
cuando en el astral residan,
de quinientos a mil años,
por en la Tierra medida.
Visitantes del astral,
el tiempo que allí habitan,
depende del karma físico,
que de nuevo los gravita
como la Tierra a la Luna,
al turno que determinan.
No combaten con la muerte
al transponerse en su ida.
Sin embargo, en algunas,
se sienten algo abatidas,
al cambiar la forma astral
por la causal de otra vida.
El mundo astral está libre
de la muerte y no intimida
con el dolor y vejez,
de una forma instintiva.
Siendo maldición terrestre
porque la consciencia física,
casi consumadamente,
con el cuerpo identifica​
 

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Imágenes invisibles
de plantas y hortalizas
por el Divino creadas,
del éter se precipitan
por voluntad de los seres
astrales en donde habitan.
Y de la misma manera,
caudalosas fantasías
de los celestiales seres,
unos jardines fabrican
de las más fragantes flores,
que más tarde inhabilitan
a su invisibilidad.
Los moradores que habitan
los planetas celestiales
poca comida precisan,
mas las almas liberadas
comida no solicitan
en esos mundos causales,
solamente parte chica
del maná para beatos.
Las ánimas redimidas
de los seres en la Tierra,
hallan padres de otras vidas,
madres, maridos, esposas,
todos amigos y amigas
de otras encarnaciones.
Así el alma nativa
de un universo astral
se siente casi perdida
con respecto a quien amar
de una forma específica
y ofrece el mismo amor
a toda esencia divina.
Si bien la externa apariencia
no es la que antes tenía,
por las nuevas cualidades
en su postrimera vida;
la indefectible intuición
del ser astral no lo olvida
a todo que ha querido,
dándole la bienvenida.
Con individualidad
dotado y tal se revista,
quedará reconocido
con atención detenida
por anterior camarada.
El período de vida
de seres aventajados,
cuando en el astral residan,
de quinientos a mil años,
por en la Tierra medida.
Visitantes del astral,
el tiempo que allí habitan,
depende del karma físico,
que de nuevo los gravita
como la Tierra a la Luna,
al turno que determinan.
No combaten con la muerte
al transponerse en su ida.
Sin embargo, en algunas,
se sienten algo abatidas,
al cambiar la forma astral
por la causal de otra vida.
El mundo astral está libre
de la muerte y no intimida
con el dolor y vejez,
de una forma instintiva.
Siendo maldición terrestre
porque la consciencia física,
casi consumadamente,
con el cuerpo identifica​
Hay que ir preparando las maletas para un nuevo cambio.
Un abrazo, Castro.
 
Ver el archivos adjunto 62235Óleo de Xavier Lemos

Imágenes invisibles
de plantas y hortalizas
por el Divino creadas,
del éter se precipitan
por voluntad de los seres
astrales en donde habitan.
Y de la misma manera,
caudalosas fantasías
de los celestiales seres,
unos jardines fabrican
de las más fragantes flores,
que más tarde inhabilitan
a su invisibilidad.
Los moradores que habitan
los planetas celestiales
poca comida precisan,
mas las almas liberadas
comida no solicitan
en esos mundos causales,
solamente parte chica
del maná para beatos.
Las ánimas redimidas
de los seres en la Tierra,
hallan padres de otras vidas,
madres, maridos, esposas,
todos amigos y amigas
de otras encarnaciones.
Así el alma nativa
de un universo astral
se siente casi perdida
con respecto a quien amar
de una forma específica
y ofrece el mismo amor
a toda esencia divina.
Si bien la externa apariencia
no es la que antes tenía,
por las nuevas cualidades
en su postrimera vida;
la indefectible intuición
del ser astral no lo olvida
a todo que ha querido,
dándole la bienvenida.
Con individualidad
dotado y tal se revista,
quedará reconocido
con atención detenida
por anterior camarada.
El período de vida
de seres aventajados,
cuando en el astral residan,
de quinientos a mil años,
por en la Tierra medida.
Visitantes del astral,
el tiempo que allí habitan,
depende del karma físico,
que de nuevo los gravita
como la Tierra a la Luna,
al turno que determinan.
No combaten con la muerte
al transponerse en su ida.
Sin embargo, en algunas,
se sienten algo abatidas,
al cambiar la forma astral
por la causal de otra vida.
El mundo astral está libre
de la muerte y no intimida
con el dolor y vejez,
de una forma instintiva.
Siendo maldición terrestre
porque la consciencia física,
casi consumadamente,
con el cuerpo identifica​

Estamos atados a nuestra forma física y su maldad natural, “hay otros mundos pero están en este”, me gustó tu poema celestial, un abrazo hasta Galicia, amigo Castro, Alberto.
 
Estamos atados a nuestra forma física y su maldad natural, “hay otros mundos pero están en este”, me gustó tu poema celestial, un abrazo hasta Galicia, amigo Castro, Alberto.
El poema está basado en un aportado del libro de Yogananda: Autobiografía de un yogui.
Es cuestión de consciencia. La nuestra no supera las formas físicas y coma tal no perciben más que la carcasa de lo somos o llegaremos a ser.
En efecto, todo está en nosotros en potencia.
Un abrazo también hasta la Capital.
Castro.
 
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