• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

De la vergüenza

Luciana Rubio

Poeta veterano en el portal
Cómo duele hablar de lo que da vergüenza.
Es un dolor que rasga la palabra.
El alma se cierra y te repudia.
No quieres verte a ti misma,
quisieras no ser tú.
Ser otra,
limpia,
sin ofensas.
Pero las ofensas te forman lacras,
manchas
y eres monstruosa.

Cada vez que te han humillado,
te han dejado una cicatriz.
No hay maquillaje que lo cubra.
Porque no importa lo que los demás vean.
Que te veas tú misma en el espejo,
es insoportable.
¡Que me quiten todos los espejos!
¡No quiero verme!

Y aparecen los “hubiera” burlándose sardónicamente de ti.
Si no hubiera dicho que sí.
Si no hubiera aceptado.
Si no hubiera... vivido.
No hay lejía que lo lave,
no hay tratamiento.

Qué importa si los demás también.
Mal de muchos, consuelo de tantos (tontos).
Pululas entre las medianías, por no decir las mediocridades.
¡Prometías tanto!
Los escalones se hicieron tan altos.
No te alcanzó el arrojo.
No te alcanzó la confianza.
No te alcanzó la pasión.

Cuando haces recuento
te sobran dedos de la mano.

¡Por Dios, cuanta autoconmiseración!
¡Levántate y anda!
 
Última edición:
Cómo duele hablar de lo que da vergüenza.
Es un dolor que rasga la palabra.
El alma se cierra y te repudia.
No quieres verte a ti misma,
quisieras no ser tú.
Ser otra,
limpia,
sin ofensas.
Pero las ofensas te forman lacras,
manchas
y eres monstruosa.

Cada vez que te han humillado,
te han dejado una cicatriz.
No hay maquillaje que lo cubra.
Porque no importa lo que los demás vean.
Que te veas tú misma en el espejo,
es insoportable.
¡Que me quiten todos los espejos!
¡No quiero verme!

Y aparecen los “hubiera” burlándose sardónicamente de ti.
Si no hubiera dicho que sí.
Si no hubiera aceptado.
Si no hubiera... vivido.
No hay lejía que lo lave,
no hay tratamiento.

Qué importa si los demás también.
Mal de muchos, consuelo de tantos (tontos).
Pululas entre las medianías, por no decir las mediocridades.
¡Prometías tanto!
Los escalones se hicieron tan altos.
No te alcanzó el arrojo.
No te alcanzó la confianza.
No te alcanzó la pasión.

Cuando haces recuento
te sobran dedos de la mano.

¡Por Dios, cuanta autoconmiseración!
¡Levántate y anda!




Me gustó mucho, Luciana, es un gran poema sobre la frustración pienso. Un abrazo!
 
El giro final, me ha encantado, por un momento me ha parecido oír a mi madre en paz descanse harta de lamentos, que aunque nunca lo expresaba verbalmente, se podía leer claramente en su expresión.
Un placer leerte. Saludos
 
Cómo duele hablar de lo que da vergüenza.
Es un dolor que rasga la palabra.
El alma se cierra y te repudia.
No quieres verte a ti misma,
quisieras no ser tú.
Ser otra,
limpia,
sin ofensas.
Pero las ofensas te forman lacras,
manchas
y eres monstruosa.

Cada vez que te han humillado,
te han dejado una cicatriz.
No hay maquillaje que lo cubra.
Porque no importa lo que los demás vean.
Que te veas tú misma en el espejo,
es insoportable.
¡Que me quiten todos los espejos!
¡No quiero verme!

Y aparecen los “hubiera” burlándose sardónicamente de ti.
Si no hubiera dicho que sí.
Si no hubiera aceptado.
Si no hubiera... vivido.
No hay lejía que lo lave,
no hay tratamiento.

Qué importa si los demás también.
Mal de muchos, consuelo de tantos (tontos).
Pululas entre las medianías, por no decir las mediocridades.
¡Prometías tanto!
Los escalones se hicieron tan altos.
No te alcanzó el arrojo.
No te alcanzó la confianza.
No te alcanzó la pasión.

Cuando haces recuento
te sobran dedos de la mano.

¡Por Dios, cuanta autoconmiseración!
¡Levántate y anda!
La pureza es una piedra que no muchos pueden sostener sin que les haga llaga.
Un abrazo compañera.
 
Cómo duele hablar de lo que da vergüenza.
Es un dolor que rasga la palabra.
El alma se cierra y te repudia.
No quieres verte a ti misma,
quisieras no ser tú.
Ser otra,
limpia,
sin ofensas.
Pero las ofensas te forman lacras,
manchas
y eres monstruosa.

Cada vez que te han humillado,
te han dejado una cicatriz.
No hay maquillaje que lo cubra.
Porque no importa lo que los demás vean.
Que te veas tú misma en el espejo,
es insoportable.
¡Que me quiten todos los espejos!
¡No quiero verme!

Y aparecen los “hubiera” burlándose sardónicamente de ti.
Si no hubiera dicho que sí.
Si no hubiera aceptado.
Si no hubiera... vivido.
No hay lejía que lo lave,
no hay tratamiento.

Qué importa si los demás también.
Mal de muchos, consuelo de tantos (tontos).
Pululas entre las medianías, por no decir las mediocridades.
¡Prometías tanto!
Los escalones se hicieron tan altos.
No te alcanzó el arrojo.
No te alcanzó la confianza.
No te alcanzó la pasión.

Cuando haces recuento
te sobran dedos de la mano.

¡Por Dios, cuanta autoconmiseración!
¡Levántate y anda!
Siento que muchos somos a los que nos faltó dar pasos.
Un beso, Luciana.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba