Perseidas derraman mi ojos,
cual brillos siderales
incuban mi infortunio,
lejos de los espacios del mes de julio
justo en la fecha de clamor.
Ellas llueven como San Lorenzo en su dolor,
el santo de las lágrimas
que entendió las mías.
Envidian mis ojos tu mirada
de esquiva calamidad
que yacen en el suelo
mi cuerpo hecho
polvo de estrellas.
cual brillos siderales
incuban mi infortunio,
lejos de los espacios del mes de julio
justo en la fecha de clamor.
Ellas llueven como San Lorenzo en su dolor,
el santo de las lágrimas
que entendió las mías.
Envidian mis ojos tu mirada
de esquiva calamidad
que yacen en el suelo
mi cuerpo hecho
polvo de estrellas.