En el otoño,
en mi cuarto entra la luz
como una niña traviesa
escondiéndose en los mas bellos rincones
y dejando goterones de luz por el cuarto.
Siempre me sorprende su simple belleza,
y en la noche,
aun me gustaría seguir viéndola,
esa luz que tanto me cautiva
arañando los recuerdos,
haciendo que el tiempo sea casi eterno.
en mi cuarto entra la luz
como una niña traviesa
escondiéndose en los mas bellos rincones
y dejando goterones de luz por el cuarto.
Siempre me sorprende su simple belleza,
y en la noche,
aun me gustaría seguir viéndola,
esa luz que tanto me cautiva
arañando los recuerdos,
haciendo que el tiempo sea casi eterno.