Alejandro Leza
Poeta recién llegado
Son dos...
Contemplando el horizonte vago
que tan solo deja,
el leve rastro de un suspiro.
Son dos...
Divagando si las hojas del otoño
hacen los retoños más verdes,
o los matan con el humus
que perdura mientras mueren.
Son dos...
Que recitan unos versos
cargados de mutua culpa,
mientras los recuerdos bellos
se hacen viejos con el aire.
Pero son dos...
Dándose la curtida mano
al final del día;
porque son como solo uno,
porque atisbando a retaguardia...
Caminan siempre juntos.
Son dos pero son uno.
Contemplando el horizonte vago
que tan solo deja,
el leve rastro de un suspiro.
Son dos...
Divagando si las hojas del otoño
hacen los retoños más verdes,
o los matan con el humus
que perdura mientras mueren.
Son dos...
Que recitan unos versos
cargados de mutua culpa,
mientras los recuerdos bellos
se hacen viejos con el aire.
Pero son dos...
Dándose la curtida mano
al final del día;
porque son como solo uno,
porque atisbando a retaguardia...
Caminan siempre juntos.
Son dos pero son uno.
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