• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

El cerro

FrancescoPiccolo

Poeta recién llegado
El cerro. Marrón. Al comienzo no
amarillo, diríamos, aunque tampoco.
Rojo arena, grave
rojo quiere decir colorado
colorado en peso.
Pero después, también al comienzo
verde se vuelve
verde a ratos, fulgente
y luego sombrío
repleto de huecos sombríos. Todavía.
Hay hendiduras en las piedras, tal vez son sombras
o no, espejismos de la noche y las estrellas.
Las hendiduras abarcan la punta del cerro
es decir, la altura airosa
pero frío no hay, el frio torpe
solamente los insectos chirriantes
que pisan la agreste tierra
sin dañarla
[se quejaría si la dañaran].
Ahora existen silencios profundos, impropios
sólo los insectos batiéndose en el clima
soportando los vaivenes soterrados.
Un rocío invisible llega
el rocío trastoca la fauna del cerro
y se aleja.
No es el día, sino el clima.
Y cuando el calor ascienda, sin soplar
los árboles han de emitir un ruido apagado,
satisfecho.
Desde la ciudad no apreciamos demasiado
no se ve que el calor amaine
el rocío lo absorbe.
Muy profundas las aguas transitan.
Por encima una nube temerosa discurre
se une con la luna caprichosa
se transfiguran las dos.
Allá en lontananza lo verde es azabache
muy negro, casi procaz
hasta que en efecto es un negro total
pero que traga todo.
El viento suele traer venturas plegadas
son algunas nada más.
No hay helada nocturna.
El olor podrido de las hojas se expande
tantas hojas en prontitud
como pegadas al suelo.
El alba recitando ya aparece.
 
El cerro. Marrón. Al comienzo no
amarillo, diríamos, aunque tampoco.
Rojo arena, grave
rojo quiere decir colorado
colorado en peso.
Pero después, también al comienzo
verde se vuelve
verde a ratos, fulgente
y luego sombrío
repleto de huecos sombríos. Todavía.
Hay hendiduras en las piedras, tal vez son sombras
o no, espejismos de la noche y las estrellas.
Las hendiduras abarcan la punta del cerro
es decir, la altura airosa
pero frío no hay, el frio torpe
solamente los insectos chirriantes
que pisan la agreste tierra
sin dañarla
[se quejaría si la dañaran].
Ahora existen silencios profundos, impropios
sólo los insectos batiéndose en el clima
soportando los vaivenes soterrados.
Un rocío invisible llega
el rocío trastoca la fauna del cerro
y se aleja.
No es el día, sino el clima.
Y cuando el calor ascienda, sin soplar
los árboles han de emitir un ruido apagado,
satisfecho.
Desde la ciudad no apreciamos demasiado
no se ve que el calor amaine
el rocío lo absorbe.
Muy profundas las aguas transitan.
Por encima una nube temerosa discurre
se une con la luna caprichosa
se transfiguran las dos.
Allá en lontananza lo verde es azabache
muy negro, casi procaz
hasta que en efecto es un negro total
pero que traga todo.
El viento suele traer venturas plegadas
son algunas nada más.
No hay helada nocturna.
El olor podrido de las hojas se expande
tantas hojas en prontitud
como pegadas al suelo.
El alba recitando ya aparece.
Es un poema descriptivo y evoca muchas sensaciones, hermosa creación.

Felices fiestas compañero.

Un abrazo!
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba