Maygemay
Poeta que considera el portal su segunda casa
La iglesia resplandece
en la nueva mañana,
y el follaje del pino se recorta
sobre una nube blanca,
aunque en el cielo se disuelven otras
rosas, grises o gualdas
con la fiesta de vuelos que celebra
esa calzada silenciosa y clara.
Ya el tiempo en el reloj se ha adormecido,
entre las campanadas.
y los faroles sueñan con la luna,
porque quietos descansan,
acunados por alas y zureos
de aves enamoradas.
Hacia el trabajo van algunos hombres
mientras el día avanza,
una mujer y un niño
se alejan por la acera solitaria,
tal vez rumbo a la escuela,
-quizás es hora de animar las aulas-.
¿O será muy temprano,
y habrá un rato de juegos en la plaza?
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