IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
La noche era clara,
tan nítida para ojos ciegos,
de esos que no sueñan,
que tiñen cada mirada
en la espera de esa eterna soledad,
¡que termine!,
gritan agobiados los obreros,
el candelero de la paz
aún derrite cada vela,
de esas esperanzas
que se quieren como ensueño,
como fantasía de cuento,
de un libro perdido,
de un dueño traumado,
¿que será lo que la vida traiga?,
si lo que se ofrece no es regalo,
que no alcanza para tratar la cordura,
ni saciar la locura,
por un mundo que no ve pero escucha,
desde hace años distanciados del oleaje,
oscila el tiempo,
y no brota ni el karma,
dioses que ni saben si existen,
pero todo se cansa
en los laureles de su extraño templo,
mas que un templo a la vida,
un templo al intento,
de rogarle al viento,
estudiarlo,
predecirlo,
nunca dominarlo,
el espacio no escapa de su gravedad,
otro intento,
pero que siempre conmueve,
por las vistas, por como llueven
las estelas del pasado,
se aprecian ahora,
en un futuro distanciado
de toda reflexión,
¡¡que otro mundo murió!!
¡y no lo escuchamos!,
que otro tiempo, fue eso,
solo muerte, solo intento,
la salida no cabe en el universo,
porque la inexistencia engloba
hasta a la propia imaginación,
despertando,
vuelvo a mi realidad,
sabe rancia,
o puede que me equivoque,
el gusto es lo de menos,
el deber es hacer al menos algo,
con mas, creo, el mundo viviría mejor,
pero transitarlo seguirá siendo tortura,
la colmena no descansa,
la hermosura es una ilusión que no caduca,
pasa de boca en boca,
hasta que nos escupan la verdad,
la edad del tiempo,
¿como marcarían esas agujas?
seria todo tan efímero,
mas que ahora no creo,
lo que veo lo huelo,
el tono de mis ojos,
el sabor de mis oídos,
el dolor de mi memoria,
parsimonia existencial,
lentitud,
beatitud trascendental,
suena tan bien mientras lo escribo,
desearía
que cada letra no me hubiese dolido,
que cada sombra no me hubiese podrido
cada cumbre por donde aun no sale el sol,
dicen,
la esperanza es lo último que se pierde,
y yo perdí mis razones,
aun latentes en la gente que aun siente,
siente que debe querer,
que cree querer,
que quiere ser libre,
que libre aun puede
seguir,
pagando por mas tiempo,
comprando su infelicidad,
recibiendo mi muerte,
perdí mi vida.
tan nítida para ojos ciegos,
de esos que no sueñan,
que tiñen cada mirada
en la espera de esa eterna soledad,
¡que termine!,
gritan agobiados los obreros,
el candelero de la paz
aún derrite cada vela,
de esas esperanzas
que se quieren como ensueño,
como fantasía de cuento,
de un libro perdido,
de un dueño traumado,
¿que será lo que la vida traiga?,
si lo que se ofrece no es regalo,
que no alcanza para tratar la cordura,
ni saciar la locura,
por un mundo que no ve pero escucha,
desde hace años distanciados del oleaje,
oscila el tiempo,
y no brota ni el karma,
dioses que ni saben si existen,
pero todo se cansa
en los laureles de su extraño templo,
mas que un templo a la vida,
un templo al intento,
de rogarle al viento,
estudiarlo,
predecirlo,
nunca dominarlo,
el espacio no escapa de su gravedad,
otro intento,
pero que siempre conmueve,
por las vistas, por como llueven
las estelas del pasado,
se aprecian ahora,
en un futuro distanciado
de toda reflexión,
¡¡que otro mundo murió!!
¡y no lo escuchamos!,
que otro tiempo, fue eso,
solo muerte, solo intento,
la salida no cabe en el universo,
porque la inexistencia engloba
hasta a la propia imaginación,
despertando,
vuelvo a mi realidad,
sabe rancia,
o puede que me equivoque,
el gusto es lo de menos,
el deber es hacer al menos algo,
con mas, creo, el mundo viviría mejor,
pero transitarlo seguirá siendo tortura,
la colmena no descansa,
la hermosura es una ilusión que no caduca,
pasa de boca en boca,
hasta que nos escupan la verdad,
la edad del tiempo,
¿como marcarían esas agujas?
seria todo tan efímero,
mas que ahora no creo,
lo que veo lo huelo,
el tono de mis ojos,
el sabor de mis oídos,
el dolor de mi memoria,
parsimonia existencial,
lentitud,
beatitud trascendental,
suena tan bien mientras lo escribo,
desearía
que cada letra no me hubiese dolido,
que cada sombra no me hubiese podrido
cada cumbre por donde aun no sale el sol,
dicen,
la esperanza es lo último que se pierde,
y yo perdí mis razones,
aun latentes en la gente que aun siente,
siente que debe querer,
que cree querer,
que quiere ser libre,
que libre aun puede
seguir,
pagando por mas tiempo,
comprando su infelicidad,
recibiendo mi muerte,
perdí mi vida.