El hombre sentado en la cama no tiene mirada.
Su alma está contrita, cabizbaja.
Atrapado en un bucle, no tiene a dónde ir.
Un gato blanco lo merodea como un guardián antiguo.
Todo gusta a muerte y, como en ella,
ya ni su sombra la acompaña.
Todo lo que tenía, la seguridad de un mundo
construido de a dos, se desmorona.
Es por eso que siente tantas soledades,
tantos vacíos, tantos miedos y esperanzas fallidas.
El tiempo se torno ancla,
Los días ya no caminan.
Las noches, eternas, frías, incomprensibles.
Las mañanas sin gorriones.
Los sueños ya no serán.
Las risas ya no son.
Ya nada es con él.
Ni él mismo.
El hombre sentado en la cama
es un elegido para la miseria
en todas sus formas humanas.
Pero sabe que debe empoderarse.
Dejar que Nada sea Todo
Romper el bucle.
Soltar.
Liberarse.
Morir
y
Renacer...
Caro AS
Su alma está contrita, cabizbaja.
Atrapado en un bucle, no tiene a dónde ir.
Un gato blanco lo merodea como un guardián antiguo.
Todo gusta a muerte y, como en ella,
ya ni su sombra la acompaña.
Todo lo que tenía, la seguridad de un mundo
construido de a dos, se desmorona.
Es por eso que siente tantas soledades,
tantos vacíos, tantos miedos y esperanzas fallidas.
El tiempo se torno ancla,
Los días ya no caminan.
Las noches, eternas, frías, incomprensibles.
Las mañanas sin gorriones.
Los sueños ya no serán.
Las risas ya no son.
Ya nada es con él.
Ni él mismo.
El hombre sentado en la cama
es un elegido para la miseria
en todas sus formas humanas.
Pero sabe que debe empoderarse.
Dejar que Nada sea Todo
Romper el bucle.
Soltar.
Liberarse.
Morir
y
Renacer...
Caro AS
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