José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desnudaré todas tus angustias
en la vieja habitación, al fondo
diviso el horizonte que encierra
tu ardiente firmamento.
El amor es invisible, una nota de saxo
algo interior, paseado por los puentes,
también por jardines donde estalla la semilla
y se esconden las rocas, adornos petrificados
de las flores.
Veo en la rocalla, un ángel rezando, pidiendo perdón
por las acciones donde los pies del amor
agrietados siguen caminando entre hojas desprendidas
que yacen muertas, escenario yerto y sombrío.
Crepúsculo de los dioses desvanecidos
mientras la luna se retira, silenciosa,
como los amantes quedan en abstracción
ante el azul cielo del mar en su inmensidad.
Antorcha que ilumina la burbuja redonda
del mundo, otras veces candil parpadeante,
oscuro fondo marino donde no existe la luz del sol
ni el tambor de la tormenta, ni siquiera los rayos
son suficientes para iluminar su belleza.
Silencio fugitivo donde crecen los nenúfares
cuarto íntimo animado, historias
donde se destruyen los mares,
los volcanes erupcionan,
los pájaros sueñan cantando.
Verso nutriendo mis sentidos.
amores que no sueñan, son lamento;
vuelo maldito, ruidos silentes
inundando mi cuerpo.
Mente de terciopelo enterrada
en una convulsión helada
iceberg a la deriva soy
por entre tus abismos de silencio.