Beache
Bertoldo Herrera Gitterman
Yo también escribiré versos tristes una noche cualquiera.
Por ejemplo: “el cielo está nublado y no se ven tiritar las estrellas:
azules o celestes,
amarillas, naranjas o violadas”.
Y la luna no alumbra.
Sólo tengo su recuerdo, confuso y vago,
como gota de rocío cuajada de nostalgia.
¡Su recuerdo y tu recuerdo se entrecruzan por la orilla de la nada!
¿Acaso existe el sol para aquellos que están tristes?
¿Qué importan las estrellas, si tampoco quieres verlas?
¿o que, en quemantes desiertos halles floridas madreselvas,
cuando el alma se ha vaciado como nunca antes sentiste?
¿Tiene el éter infinito una oscura noche negra
o es que acaso son celestes los tonos de su sombra?
¿por qué admiras su corola, si en la flor es su néctar,
y el eterno entretejido y no el reptar de la hiedra?
Sube por la larga noche de tu vida triste
y con lentos movimientos,
amalgamando el silencio de que todo reviste
ve construyendo tus horas, sin calmar tus lamentos.
“Buscaré tu beso mezquino, distante
Dolorosamente ausente.
Que no puede acompañarme ni siquiera un instante,
Cuando más lo reclama mi dolor y mi mente”.
Yo… tal vez también escriba algunos versos tristes
o transite una vida sin versos ni poemas
o camine la ruta por la que un día te fuiste
entonando canciones de traiciones y penas
Bertoldo Herrera Gitterman
Quetroco, 17 octubre 1996
Por ejemplo: “el cielo está nublado y no se ven tiritar las estrellas:
azules o celestes,
amarillas, naranjas o violadas”.
Y la luna no alumbra.
Sólo tengo su recuerdo, confuso y vago,
como gota de rocío cuajada de nostalgia.
¡Su recuerdo y tu recuerdo se entrecruzan por la orilla de la nada!
¿Acaso existe el sol para aquellos que están tristes?
¿Qué importan las estrellas, si tampoco quieres verlas?
¿o que, en quemantes desiertos halles floridas madreselvas,
cuando el alma se ha vaciado como nunca antes sentiste?
¿Tiene el éter infinito una oscura noche negra
o es que acaso son celestes los tonos de su sombra?
¿por qué admiras su corola, si en la flor es su néctar,
y el eterno entretejido y no el reptar de la hiedra?
Sube por la larga noche de tu vida triste
y con lentos movimientos,
amalgamando el silencio de que todo reviste
ve construyendo tus horas, sin calmar tus lamentos.
“Buscaré tu beso mezquino, distante
Dolorosamente ausente.
Que no puede acompañarme ni siquiera un instante,
Cuando más lo reclama mi dolor y mi mente”.
Yo… tal vez también escriba algunos versos tristes
o transite una vida sin versos ni poemas
o camine la ruta por la que un día te fuiste
entonando canciones de traiciones y penas
Bertoldo Herrera Gitterman
Quetroco, 17 octubre 1996