dragon_ecu
Esporádico permanente
En la medida que el camino se extiende, regreso la mirada al recorrido.
Ha sido la intensidad de los momentos, la suma de los instantes.
Un par de quindes zumban cerca, metiendo sus largo picos en las flores.
Hermosos tornasoles en sus alas, estos colibríes brillan al alejarse.
Una pareja de seguro en rumbo a su nido, entre las ramas, con quizás un par de polluelos.
Sentir la vida fluir entre aves, hormigas, por allí un viejo gato reseco al sol, muerto ya mucho tiempo, con solo la piel con ligeros mechones que parecen ir en fila al hormiguero.
Si hubiera una manera de compartir todo este conjunto de emociones.
Son tantas manifestaciones de la vida en su diferentes estadíos.
En eso suena el teléfono, y se concreta la cita para esta tarde y noche.
Ambos sabemos a lo que vamos, y disfrutaremos sin contenernos.
Mientras medito si los dos mellizos, sus hermanos menores, habrán entendido lo que les expliqué de álgebra.
Siento mi cerebro, mi cuerpo, lleno de tanta energía, que si no entrego un poco a alguien podría explotar.
Y lo que todavía me falta de alcanzar.
Debo buscar un modo de dejar huella, de dejar un signo que refleje mi presencia por este rumbo... y acomodo un grupo de piedras en forma de una flecha apuntando a cualquier lado.
Dejaré mis libros, con sus bordes llenos de ideas, de fórmulas y resúmenes. Que una parte mía se exprese y permanezca, para que alguien más se sienta impulsado a sentir y compartir lo que tiene dentro.
Tanto "y"... y tantos que aún faltan.
si el lector muere
¿será que la poesía
pueda vivir?
en esta noche juntos
germinaremos vida
Ha sido la intensidad de los momentos, la suma de los instantes.
Un par de quindes zumban cerca, metiendo sus largo picos en las flores.
Hermosos tornasoles en sus alas, estos colibríes brillan al alejarse.
Una pareja de seguro en rumbo a su nido, entre las ramas, con quizás un par de polluelos.
Sentir la vida fluir entre aves, hormigas, por allí un viejo gato reseco al sol, muerto ya mucho tiempo, con solo la piel con ligeros mechones que parecen ir en fila al hormiguero.
Si hubiera una manera de compartir todo este conjunto de emociones.
Son tantas manifestaciones de la vida en su diferentes estadíos.
En eso suena el teléfono, y se concreta la cita para esta tarde y noche.
Ambos sabemos a lo que vamos, y disfrutaremos sin contenernos.
Mientras medito si los dos mellizos, sus hermanos menores, habrán entendido lo que les expliqué de álgebra.
Siento mi cerebro, mi cuerpo, lleno de tanta energía, que si no entrego un poco a alguien podría explotar.
Y lo que todavía me falta de alcanzar.
Debo buscar un modo de dejar huella, de dejar un signo que refleje mi presencia por este rumbo... y acomodo un grupo de piedras en forma de una flecha apuntando a cualquier lado.
Dejaré mis libros, con sus bordes llenos de ideas, de fórmulas y resúmenes. Que una parte mía se exprese y permanezca, para que alguien más se sienta impulsado a sentir y compartir lo que tiene dentro.
Tanto "y"... y tantos que aún faltan.
si el lector muere
¿será que la poesía
pueda vivir?
en esta noche juntos
germinaremos vida
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