IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Dejemos nuestras sabanas desordenadas,
nuestras lágrimas abandonadas,
tus besos los quemaré,
en mi boca infernal
de anhelos de fuego,
borremos lo que el tiempo desea olvidar,
recordemos el presente,
entre tiempos soñadores,
entre ensueños y colores,
aceptemos nuestro horizonte,
ese que observamos siempre en lejanía,
aceptemos que no podremos tocarlo,
así como lo etéreo y su abstracto,
que mas podría ser que un punto ideado,
un imaginado idealizable,
nuestro tiempo mundano grita,
y gritamos,
como si el sonido fuera mas que luz,
mas que la presencia del presente,
mas que la suerte longeva,
esa que nunca envejece,
como el amor indómito,
¿una parte del alma o el alma completa?
sabremos lo que somos,
cuando encontremos cada sueño,
en nuestros suspiros,
y nos encontremos en ellos,
libres.
nuestras lágrimas abandonadas,
tus besos los quemaré,
en mi boca infernal
de anhelos de fuego,
borremos lo que el tiempo desea olvidar,
recordemos el presente,
entre tiempos soñadores,
entre ensueños y colores,
aceptemos nuestro horizonte,
ese que observamos siempre en lejanía,
aceptemos que no podremos tocarlo,
así como lo etéreo y su abstracto,
que mas podría ser que un punto ideado,
un imaginado idealizable,
nuestro tiempo mundano grita,
y gritamos,
como si el sonido fuera mas que luz,
mas que la presencia del presente,
mas que la suerte longeva,
esa que nunca envejece,
como el amor indómito,
¿una parte del alma o el alma completa?
sabremos lo que somos,
cuando encontremos cada sueño,
en nuestros suspiros,
y nos encontremos en ellos,
libres.