José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
En mi hermoso jardín,
una rosa deslumbrante
florece,
su fragancia y su belleza me cautiva.
Como la mariposa,
danzando con la luz del sol brilla ,
cuando las tormentas del dios astro
la seduce.
Sus pétalos suaves,
como caricias de amor
acarician mi alma,
como la mañana dorada.
En mi hermoso jardín,
florece la pasión,
es el vergel de mi corazón.
¡Oh rosa divina,
de mi jardín amada!,
entre susurros de viento
y cantos de jilgueros
elevas tus delicadas alas
embelleciendo la mañana.
La rosa en su esplendor
refleja el amor,
como las luces de neón
o como la mariposa,
fragmentos de arcoíris
de un amor tenaz
como ascua de brasero al sol.
Un rayo desgarra tu tallo
en su vuelo
deja mi rosa roja en duelo,
mutilada, perdida en la penumbra,
entristecida, quebranto del alma mía,
sin la luz de tu amor,
mi vida está vacía.
Aun así, en mi pecho
tu amor pervive,
en cada latido,
en cada emotivo recuerdo de tu fragancia,
de tu belleza divina,
aunque estés ausente
del néctar de mi rocalla.
Tú, mi hermosa rosa,
eres mi sueño
pues, mi corazón,
aunque desgarrado,
sigue latiendo,
y el amor entre nosotros
sigue creciendo.
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