José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Arde el monte en llamaradas cuando llega el otoño,
las hojas caen al suelo formando un tapiz dorado,
el viento sopla con fuerza y el fuego sigue avanzando,
pero la naturaleza renace de nuevo con su extraño diseño.
El paisaje se transforma en un espectáculo de colores,
el rojo, el naranja y el amarillo pintan el horizonte,
la belleza de la tierra en llamas nos deja sin aliento,
y en medio de la destrucción, surge la esperanza como un brote.
Las llamas bailan al compás de la melodía del viento,
creando un ballet efímero y sublime en su movimiento,
la vida surge de las cenizas recién formadas,
y el ciclo de la naturaleza sigue su curso como si nada.
El monte arde en llamas, pero no es el fin,
es un renacer, un ciclo de vida que continúa sin fin,
porque aunque el otoño traiga fuego y destrucción,
siempre habrá una nueva primavera que nos brinde salvación.