José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Faro ensombrecido por las nubes de la edad,
cuando ni siquiera asoma a tus ojos,
la fotografía que guardaste entre los pliegues
más íntimos del recuerdo, triste y sombrío.
En el mar de la memoria, la luz se desvanece,
y el faro, testigo del tiempo, se apaga lentamente.
Sus destellos, una vez brillantes y radiantes,
ahora se pierden en la niebla del olvido.
¿Qué queda de aquel resplandor que guiaba
nuestros pasos por la oscuridad de la noche?
¿Qué queda de la imagen que tanto amábamos?
Solo el eco lejano de un tiempo ya pasado,
y la sombra de lo que una vez fue,
perdido en las profundidades del alma.
Ya no brilla tu luz con la intensidad de antaño,
las sombras se apoderan de ti lentamente,
ahogando tus suspiros y apagando tus destellos.
El paso del tiempo pesa sobre tus hombros de piedra,
dejando huellas profundas en tu piel desgastada,
testigo mudo de tantas historias y de amores olvidados.
En tu soledad, aún conservas la belleza de antaño,
tu figura imponente y majestuosa se alza en la distancia,
recordando aquellos días de glorias y de sueños compartidos.
Faro ensombrecido por las nubes de la edad,
guardián silencioso de secretos y de añoranzas,
tu luz aún brilla en lo más profundo de nuestra remembranza.