José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
En tiempos de recortes y desgracia,
muchas bocas quedan sin comida,
el estómago vacío, la mirada perdida,
el hambre se siente, maldita suspicacia.
Los más vulnerables son los afectados,
por decisiones que dejan los platos vacíos,
mientras unos se enriquecen con desvaríos,
otros sufren en medio del caos creado.
Con sus brazos cansados, con su sudor a destajo
construyen cada día la ciudad a base de trabajo
pero hoy levantan la voz, hoy gritan fuerte
no más explotación, no más injusticia, no más muerte.
Los obreros en protesta a las calles han salido,
como gaviotas en celo en un mar enfurecido
con sus voces de fuego y sus manos en alto
exigiendo justicia, gritando con sobresalto.
Luchamos en silencio, con fuerza y con bravura,
contra la injusticia que nos lacera y tortura,
somos el pueblo valiente que lucha con cordura,
resistiendo con amor, en esta triste partitura.
Pero los opresores, bandada de cuervos negros mandan,
sobre los obreros, sombra que todo abarca y nos demandan.
Nos quitan la luz, la libertad vuela,
y en la oscuridad, la esperanza se consuela.
Y así luchando contra las porras y los disparos , siguen adelante
rompiendo las cadenas, de un sistema ultrajante;
porque los obreros son la fuerza, la esperanza verdadera
que con valentía y amor, construyen un mundo de primavera.
Pero la fuerza del sistema es demasiado grande,
los obreros en silencio, resisten como gigantes
enfrentados a la injusticia, con coraje y determinación
sabiendo que la lucha, es su única salvación
Ojalá algún día el amor venza al rencor
y la paz vuelva a reinar en cada corazón.
Que cada disparo sea un grito de dolor
y nos recuerde que debemos encontrar la solución.