IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Reinos calmos como rocas,
reina la muerte más abyecta,
para todo aquel que ose cuestionarla,
reyes y reinas mueren,
gimen sus esclavos,
más nunca el tiempo
nos miró con ojos tan pobres,
que rico sea el osado,
y muertos terminen los condenados,
que la gracia se saboreé entre sus filos,
de armas hechas para matar,
para morir como estaca,
para matar verdades y fantasías,
para matar como dios,
relatos de guerra relatan las torres,
vislumbran terreno e historias,
siembran luz y apagan vidas,
desde la lejanía el horizonte observa,
como los cuerpos caen como peones,
desde la cima,
la vida se encuentra aterrada,
en deuda con el infierno,
entre promesas y mentiras partidas,
la verdad se hace eco,
aquellos que ahora no están,
visitan a la muerte,
aquellas almas perdidas,
y entre despedidas,
se van longevos, como fantasmas,
como barcos entre mar de furia,
con la esperanza a flor de piel,
porque ella es la única que sobrevive,
izando la huida,
carcomiendo sus velas,
declaran amor las nubes,
que entre tormentas y lluvias,
supieron encontrar su cielo,
allí, donde la luz no ha caído,
donde la oscuridad no se percibe,
donde se crio toda cima,
donde su nido creó decencia.
reina la muerte más abyecta,
para todo aquel que ose cuestionarla,
reyes y reinas mueren,
gimen sus esclavos,
más nunca el tiempo
nos miró con ojos tan pobres,
que rico sea el osado,
y muertos terminen los condenados,
que la gracia se saboreé entre sus filos,
de armas hechas para matar,
para morir como estaca,
para matar verdades y fantasías,
para matar como dios,
relatos de guerra relatan las torres,
vislumbran terreno e historias,
siembran luz y apagan vidas,
desde la lejanía el horizonte observa,
como los cuerpos caen como peones,
desde la cima,
la vida se encuentra aterrada,
en deuda con el infierno,
entre promesas y mentiras partidas,
la verdad se hace eco,
aquellos que ahora no están,
visitan a la muerte,
aquellas almas perdidas,
y entre despedidas,
se van longevos, como fantasmas,
como barcos entre mar de furia,
con la esperanza a flor de piel,
porque ella es la única que sobrevive,
izando la huida,
carcomiendo sus velas,
declaran amor las nubes,
que entre tormentas y lluvias,
supieron encontrar su cielo,
allí, donde la luz no ha caído,
donde la oscuridad no se percibe,
donde se crio toda cima,
donde su nido creó decencia.
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