IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
El inicio se disipa y cada final emerge,
porque todo es creación,
y propio decaimiento,
el arquitecto teje el tiempo,
el humano camina en su estructura,
negrura es la espesura espacial,
y de su negrura nacimos,
aún está el que se contenta con su vida,
al que se le cobra por pisar esta injusticia,
vidas más muertas que vivas,
el sacro templo aborrece al ser esclavo,
el cielo maldice la suciedad de su suelo,
aún esclavo todo tiempo,
por contar como segundos las muertes,
aún observador latente,
del latente desastre,
¿quién no muere y vive falto de corazón?
a cuanto cuerpo le falta,
queriendo ser ostento y no felicidad,
el reino del revés respira cómodo,
entre las fauces de la libre locura,
el reacio se encuentra entre lamentos,
lapidando su esperanza aletargada,
aún entre años austeros,
y milenios malditos,
aún entre vidas sedientas,
y muerte inconforme,
el deseo del muerto,
es que la vida sea vivida,
el martirio del vivo, su existir,
más que luna en soledad,
es la ingenua permanencia del sol,
las estrellas se esconden cada día,
temiendo por el fin de todo cielo,
valiente muerte la del sol,
que aún sabiendo su desolación,
quema hasta al mas aciago vacío
su densa sed,
hambre de astros,
piel de horizontes.
porque todo es creación,
y propio decaimiento,
el arquitecto teje el tiempo,
el humano camina en su estructura,
negrura es la espesura espacial,
y de su negrura nacimos,
aún está el que se contenta con su vida,
al que se le cobra por pisar esta injusticia,
vidas más muertas que vivas,
el sacro templo aborrece al ser esclavo,
el cielo maldice la suciedad de su suelo,
aún esclavo todo tiempo,
por contar como segundos las muertes,
aún observador latente,
del latente desastre,
¿quién no muere y vive falto de corazón?
a cuanto cuerpo le falta,
queriendo ser ostento y no felicidad,
el reino del revés respira cómodo,
entre las fauces de la libre locura,
el reacio se encuentra entre lamentos,
lapidando su esperanza aletargada,
aún entre años austeros,
y milenios malditos,
aún entre vidas sedientas,
y muerte inconforme,
el deseo del muerto,
es que la vida sea vivida,
el martirio del vivo, su existir,
más que luna en soledad,
es la ingenua permanencia del sol,
las estrellas se esconden cada día,
temiendo por el fin de todo cielo,
valiente muerte la del sol,
que aún sabiendo su desolación,
quema hasta al mas aciago vacío
su densa sed,
hambre de astros,
piel de horizontes.