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Una Lágrima perdida

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
Una lágrima perdida en la lluvia de abril,
ese soy yo, sin ti, caminando bajo paraguas ajenos.
Te fuiste con otro, dejándome el gris
de un cielo que ya no entiende mis penas ni mis venenos.

Recuerdo tu risa, volando libre como paloma,
mientras mi corazón, atado al tuyo, intentaba seguirte.
Pero fuiste un sueño que se deshace en la espuma,
una sombra que se alarga y que al final decide irse.

Te veo en cada calle, en cada esquina,
tu ausencia me persigue, me susurra,
cada paso que doy, la sal de tu doctrina,
cada noche que cae, un altar donde tu recuerdo murmura.

Te busco en la cara de los transeúntes,
en el aroma del café donde nos amamos,
en los bancos vacíos, en los puentes,
en los poemas que nunca te entregamos.

Una lágrima perdida, eso soy, un río de melancolía,
fluyendo hacia un mar donde no estás tú.
Tu amor fue una estrella fugaz, un día,
una herida brillante que en la noche se perdió, sin más luz.

Y ahora, aquí estoy, recogiendo los pedazos
de mi alma que dejaste dispersa,
en cada esquina, bajo la lluvia, dando pasos,
hacia ninguna parte, donde quizá la vida sea inversa.

Una lágrima perdida, un amor que no se olvida,
aunque el tiempo pase y tú te hayas ido con otro.
En mi corazón, una herida,
y en mis ojos, el reflejo de todo lo que no logro.
 
Última edición:
Una lágrima perdida en la lluvia de abril,
ese soy yo, sin ti, caminando bajo paraguas ajenos.
Te fuiste con otro, dejándome el gris
de un cielo que ya no entiende mis penas ni mis venenos.

Recuerdo tu risa, volando libre como paloma,
mientras mi corazón, atado al tuyo, intentaba seguirte.
Pero fuiste un sueño que se deshace en la espuma,
una sombra que se alarga y que al final decide irse.

Te veo en cada calle, en cada esquina,
tu ausencia me persigue, me susurra,
cada paso que doy, la sal de tu doctrina,
cada noche que cae, un altar donde tu recuerdo murmura.

Te busco en la cara de los transeúntes,
en el aroma del café donde nos amamos,
en los bancos vacíos, en los puentes,
en los poemas que nunca te entregamos.

Una lágrima perdida, eso soy, un río de melancolía,
fluyendo hacia un mar donde no estás tú.
Tu amor fue una estrella fugaz, un día,
una herida brillante que en la noche se perdió, sin más luz.

Y ahora, aquí estoy, recogiendo los pedazos
de mi alma que dejaste dispersa,
en cada esquina, bajo la lluvia, dando pasos,
hacia ninguna parte, donde quizá la vida sea inversa.

Una lágrima perdida, un amor que no se olvida,
aunque el tiempo pase y tú te hayas ido con otro.
En mi corazón, una herida,
y en mis ojos, el reflejo de todo lo que no logro.
Muy bonito y profundo.

Saludos
 
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