marquelo
Negrito villero
Esa mirada que hace sonar al
suelo.
Esas vacuidades que se esmeran
por hacer nido en la copa de
los árboles.
Esas festividades de una corbata
equilibrista.
Esas sombras que llegaron tarde al
feto.
Mi órgano reproductor tanteando
en una feria de libros viejos,
hacen de la Luna
una cámara mortuoria,
una resolución digital en la frente
prehistórica de un barítono ambulante.
Yo comulgaba con mi boca salida
de los bolsillos,
seguía las habilitaciones que me daba
la biblia,
para mercedarios adscritos a la poesía,
al hechizo figurativo de la herida
espejeando la arena,
y a todos los ombligos taponeados
con cortesanos de élites de alcohol.
No quise hacer o decir nada más allá del
lunes,
para no caer en el abismo de las carretas,
solo quise ser Sol
en iglús bursátiles o en crucigramas,
que querían ser calendarios.
Todo se ha detectado bajo el radar
del murciélago.
Todo. Absolutamente todo.
suelo.
Esas vacuidades que se esmeran
por hacer nido en la copa de
los árboles.
Esas festividades de una corbata
equilibrista.
Esas sombras que llegaron tarde al
feto.
Mi órgano reproductor tanteando
en una feria de libros viejos,
hacen de la Luna
una cámara mortuoria,
una resolución digital en la frente
prehistórica de un barítono ambulante.
Yo comulgaba con mi boca salida
de los bolsillos,
seguía las habilitaciones que me daba
la biblia,
para mercedarios adscritos a la poesía,
al hechizo figurativo de la herida
espejeando la arena,
y a todos los ombligos taponeados
con cortesanos de élites de alcohol.
No quise hacer o decir nada más allá del
lunes,
para no caer en el abismo de las carretas,
solo quise ser Sol
en iglús bursátiles o en crucigramas,
que querían ser calendarios.
Todo se ha detectado bajo el radar
del murciélago.
Todo. Absolutamente todo.
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