Parque de árboles despeinados,
añosos y ralos...
Escondite del tiempo.
Figuras risueñas
recortadas en el pasto.
Alegría de colores,
aroma de lluvia lejana,
pelota de trapo
que cobija un mundo
feliz, despreocupado,
pleno de los gorjeos
de crepusculares pájaros.
Júbilo celestial vertido
de rebosante cántaro.
Raspadas rodillas;
tras el gol... ¡los abrazos!
Y la conciencia recobrada
con el primer relámpago
que ensaya piruetas
entre los álamos.
Inspirado en la infancia de mis hijos.
añosos y ralos...
Escondite del tiempo.
Figuras risueñas
recortadas en el pasto.
Alegría de colores,
aroma de lluvia lejana,
pelota de trapo
que cobija un mundo
feliz, despreocupado,
pleno de los gorjeos
de crepusculares pájaros.
Júbilo celestial vertido
de rebosante cántaro.
Raspadas rodillas;
tras el gol... ¡los abrazos!
Y la conciencia recobrada
con el primer relámpago
que ensaya piruetas
entre los álamos.
Inspirado en la infancia de mis hijos.