José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sola, desolada, en silencio me encuentro,
contemplando el paisaje fantasmagórico,
surgido de una destrucción apocalíptica, mágica,
donde el susurro del viento es mi aliento.
Paisaje lóbrego y sombrío
en un mundo fantasmal donde no existe el colorido
las orquídeas y violetas se las ha comido la bomba suicida.
En este mundo oscuro, entre un paisaje marciano
danzan seres irreales, camuflados entre el mar de rocas
un desierto encantado de sueño destructivo
donde la luna ilumina la oscuridad de mi mente
el sendero de mis penas ancestrales.
Estupefacta, mis lágrimas caen como gotas de rocío,
en este mundo de hecatombe donde no existe la alegría
los jardines se fueron de vacaciones a otra vida
ignorando donde la tristeza se mezcla con poesía,
y mi corazón late en esta maldita inmundicia.
En este reino de luces y sombras,
me sumerjo perdida en la neblina,
en la depravación
anhelando encontrar una salida,
entre despojos, magia y hondas hertzianas
intentando recuperar algún pétalo de vida.
Así sigo, entre brumas y susurros,
en esta tierra de encanto y desvaríos,
donde mi alma se pierde en laberintos,
buscando luz en mis propios murmullos.
Última edición: