A dos hados

James De la rosa

Juan Carlos Tuñon
En la iglesia se reza,
es la iglesia templo y fe
de lo eterno que se fue
una tumba de maleza.

En un bosque o en el pueblo
en un sótano enterrado
el deseo se hace miedo
natural y endemoniado.

La madre oscura

Una madre oscura pasa por la puerta
con sonrisa loca con las piernas sueltas
y lleva un cuchillo más grande que ella,
en la comisura la baba costura de maldad aquella,
y se va para el cuarto donde hay una cuna,
la sangre y el miedo estrangulan lunas.

El sueño

Prepara la cena, la mesa los platos,
con aire cansino recorre el camino hasta su fracaso.
No espera respuestas, no las necesita, el ansia maldita
le da que lo quita siempre al borde del infarto.
En lo que los sueños murieron ahogados, ahora
desfasados pensamientos tontos,
uno en California con un merlot barato
y una holografía en letras enormes; Hollywood
una estrella en el sitio de las estrellas mientras centellea
la luz en el antro, el sucio camino es servir tocino
y huevos al plato.

Con ínfulas, con aires clandestinos.

Sulfato de la miel que se hace boca,
la sopa del amor y del dominio,
el hambre del coraje deseoso
de disfrute y placer de lo curioso,
no sabe que querer lo infructuoso,
es joven y se va, mas pronto viene,
las ganas del deseo desenfrena
ya tuvo que luchar contra la pena
y luego desnudarse de coraje,
la estúpida razón mató al cliente
en acto del amor al sabotaje.

En la fase oscura que tercia en un verso
se abre un universo directo a una puerta,
en umbral no hay sombra, ni es puro el reflejo,
es la fase oscura del último verso.

Se estremece el alma
cuando sopla sueños
cuando anclar la vida
nos vuelve pequeños

En la calle sucia
barría una vieja
con la vista puesta
de orejas alerta.
Se oyen unos pasos,
alguien se despierta
por la hora piensa
esta va a ser Berta,
luego no oye nada
pero en el trasfondo
la mira muy hondo
para verla muerta.

Espejo del alma
que enciendes la vela
en flujo continuo
del espacio brujo
de lo que te aterra,
universo y tierra
espejo del alma
que sopla la vela.

En la tarde verde
crecía sospecha,
y ella le decía:
tú estate alerta
yo estaré despierta
yo abriré la puerta
y hago que le mato
y con el cuchillo
que tendrán tus manos
hacemos mentiras
para pasar el rato

Dame un beso tonto,
dame tú otro, idiota.
Los besos felices
no entienden ni jota.

Desde esta puerta a través de la que tengo que gritarte, no, no me mires así, sabíamos que un día tenía que ocurrir, ¿O piensas que la soledad de mi cama es una alquimia?

Cree que lo que encierra,
no es puro ni raso es como
un fracaso que cubre
una angustia dentro
de un lamento que grita;
lo siento, sabe lo que encierra,
no puede dejarlo si lo deja suelto;
¿Quién podrá pararlo?

Cabeza de chorlito
corazón de alelí y
cosas así, yo ya
no me acuerdo,
y que hago yo chorlito
con un corazón alelí.
Que vivir cortocircuitos

Deja de roerte las entrañas
no finjas interés cuando te engañas
si late un corazón desesperado

Arde la lluvia en la ventana y la gata mira,
un tejado de al lado donde viven ratas,
miran a las gotas, limpian sus bigotes,
parece que el bosque es nostalgia en ruina
y el alma se evade al mirar con hambre ¿De qué?
Del sostén de la caza

Nací de tu vientre
y en un tierno instante
fui carne de carne
de tu propia sangre.
Sangre de tu sangre
nacido a la tierra
muerte sobre muerte
de una vida perra.
Hoy no me amamantes
que no tengo hambre
de tu sangre fresca.

Padre he pecado y es que peco mucho,
todo lo que busco se hace de pecado;
y como estoy chueco creo soy muñeco
de un pobre diablo.

Si he llegado a ti para matarte
y se quedó la pluma en el tintero,
si voy a publicar como te quiero
en una tumba oscura de recuerdos.

Si el miedo no ciñera mi viaje
pudiera desbordarme de coraje
si el traje que te pones es renuncia
y un grajo va anunciar que viene el día
y sé voy a morir de poesía.
Fantasma de salón, que empiece el baile.

Su entrada atroz, los dejó paralizados,
de dónde sale tanta sangre,
qué hace Sandra con un cuchillo,
porqué hay un lobo lamiendo las huellas,
porqué tiene un collar con el corazón de un niño,
y una cara de loca a la que la muerte
no le importa nada, tampoco la vida.

El juego del amor se volvió loco,
desnudos, antifaces y delirios,
brebajes para salirse del cuerpo,
y entrar en un oscuro anonimato
para no despertar en la vergüenza
para morir de nuevo en madrugadas,
quizás soñó su muerte en la mascarada
y ahora al desayuno se lo piensa.

Ponerle tanto amor a lo que quieres
y odiarte por querer lo que no tienes.

No hay nada más cruel que el desembarco de las obligaciones, ni nada más practico que el ejercicio de la independencia

Si puedes susurrar a una sirena
y ver elfos desnudos en el tejado
si el capitán del trueno dice; rayos
y tu psiquiatra dice; continuamos.

El cariño que te tengo no se me fue por las buenas,
ni comprándote azucenas ni regar de mis antojos
voy suspirando tus ojos que me parecen vendidos
al calor de otros suspiros que te sequen un nosotros.

"Señora; según dicen, ya tiene usted otro amante.
Lástima que la prisa nunca sea elegante.
Mi cama es un lugar santo y sagrado,
yo quiero sobre ella un solo hombre
y que despierte el mismo que me ha amado
y sepa cuando va lo que ha dejado,
perdón, si le parece demasiado.

Puede un artista meter a un ladrón
para que robe una iglesia de un cura pedófilo
con un monaguillo en el mismo acto,
y el cuello rajado del cura, las pulsaciones
del corazón mientras se corría,
debió ver el cielo porque murió riendo.
Creo que no, que no se podía.

Colmado en detalles
no suspira dentro
explotan caudales
cuando suena a viento
y el furor que yerro
candente en la sangre
explotando el odio
consciente y malvado
cuando las palabras
son las que han matado

Oh, llanto de amor que nunca cesa,
es tan fuerte o más que la tristeza,
va haciendo una herida, no procesa.
Y queda en el alma destruida.
¿Es mi corazón? Eco y vacío,
un agujero roto ¿Dónde ha caído?
Es el duelo del amor tan complejo y fuerte,
es el que nos prepara para la muerte

recuerdo a una anciana
al final de la vida,
cada tiempo a un hijo
y sin un rumbo fijo,
y en cada casa una herida
y la veo pequeña
y yo era pequeño
y como la quiero ahora;
capital del sueño.

Malrayo te parta. Conjuro seis
De recuerdo un lirio
De licor de gato
De lo sacrosanto
Puesto en el papel
Lo que rima el viento
Mueve la veleta
Y al cenit acierta
Y se deja ver
Al oído sordo
Que late cabezas
Que un rayo te parta
Y te mate a secas

Hay quien aplasta la felicidad
con un pisotón y asunto arreglado,
no duda ni siente simplemente
de una patada se deshace
de lo que no le gusta, pero
siempre hay alguien
que tiene las botas más altas
y también da patadas
y tan poco le importa.

Átame a la puerta, así sé cuando pasas,
átame a la puerta y no a toda la casa,
si tengo un lugar porqué no atarme
a la puerta y que quede abierta
y nunca entornada y mejor si fuera
que tú te marcharas sin quedarte
triste de tu prisionera.

Del amor prendido
de lo que acostado
del cuerpo tendido
del amor vencido
que dejó soñando

Si el fértil desamparo se hace vida
en sórdida región de esta almohada
parece lagrimar del alma mía
que confiesa al azar la pena clara.

Tan trémulo y capaz es el disfraz del día a día
tan pronto a recibir un yo te amo,
que sirva de consuelo y de reclamo.

Éramos sinceros, no decíamos nada
y el silencio no puede mentir
y no hay manera de comunicación más piadosa.

Parásito cruel de la emoción
no me dejas hacer quiero nacer
en tu opinión; más listo, más decente,
más hermoso, perdón si el corazón
es de opinión de que lo amé.
En cada página.

Ya se que fue el rugido en la memoria
lo que hizo nacer a mis dragones.
Que voy a alimentarlos con mi vida
y pronto incendiaran mis ilusiones.

En la voluptuosidad ante la que te acrecientas,
como si el aire que respiras inflase a su vez,
esa plenitud carente de anomalías, insuflado
a la vez por el aire reprimido de lo inconsistente,
aparece otro ser, más vivaz , menos oblicuo.

En la pared atado al tiempo, un reloj,
en la casa atada a las paredes un hogar,
y en el vacío que se llena de presencias,
un fantasma, que oye el eco perpetuo
de los pasos, que olvida que tras la pared
y a su pesar, el tiempo infatigable pasa

En un pueblo herido dormía la muerte,
mortecino, alicaído, un pueblo borracho de vino
y un día muy bruto, prendió una algarada
y a golpes y gritos, tres casas quemadas,
tres niños dormidos, tres cuerpos en llamas.
Gritos precipicios en ecos del alma.

Que tiene la brujez la dejadez
del que no cree en cuentos baratos.
De ritos y solfeos y sulfatos.

Si atamos los perros del delirio.
¿Quién va a descuartizar las madrugadas?
Si planto corazones en tu espalda
y mato para vivirte en los latidos...
Si tensas la correa ¿Quién va a quitar el nudo de tu cuello?

Fue un atardecer yendo hacia el cine
llegar y oscurecer en la taquilla
entrar con el mirar de la avaricia
pensar en el terror y las caricias.

Te parece bueno pero poco,
te sabe a lo loco que te hace feliz
regalo de sol cuando tiembla el paso
cuando el frío falso te hace arder la piel
te parece poco y te sabe a tanto
que es el solivianto que te dan los brazos

Algo me dijo: Nunca.
Yo tenté: Te quiero.
Que sirva de consuelo.
Que sirva de reparo.
Algo me dijo: Ahora.
Yo tenté: Me muero.
Algo de embustero.
Que me dice: Siempre.

Con un pedo vano
cuando se compuso
aspiro despacio
para ver si olía
a podrido tiempo
de las teorías.
 
Última edición:
En la iglesia se reza,
es la iglesia templo y fe
de lo eterno que se fue
una tumba de maleza.

En un bosque o en el pueblo
en un sótano enterrado
el deseo se hace miedo
natural y endemoniado.

La madre oscura

Una madre oscura pasa por la puerta
con sonrisa loca con las piernas sueltas
y lleva un cuchillo más grande que ella,
en la comisura la baba costura de maldad aquella,
y se va para el cuarto donde hay una cuna,
la sangre y el miedo estrangulan lunas.

El sueño

Prepara la cena, la mesa los platos,
con aire cansino recorre el camino hasta su fracaso.
No espera respuestas, no las necesita, el ansia maldita
le da que lo quita siempre al borde del infarto.
En lo que los sueños murieron ahogados, ahora
desfasados pensamientos tontos,
uno en California con un merlot barato
y una holografía en letras enormes; Hollywood
una estrella en el sitio de las estrellas mientras centellea
la luz en el antro, el sucio camino es servir tocino
y huevos al plato.

Con ínfulas, con aires clandestinos.

Sulfato de la miel que se hace boca,
la sopa del amor y del dominio,
el hambre del coraje deseoso
de disfrute y placer de lo curioso,
no sabe que querer lo infructuoso,
es joven y se va, mas pronto viene,
las ganas del deseo desenfrena
ya tuvo que luchar contra la pena
y luego desnudarse de coraje,
la estúpida razón mató al cliente
en acto del amor al sabotaje.

En la fase oscura que tercia en un verso
se abre un universo directo a una puerta,
en umbral no hay sombra, ni es puro el reflejo,
es la fase oscura del último verso.

Se estremece el alma
cuando sopla sueños
cuando anclar la vida
nos vuelve pequeños

En la calle sucia
barría una vieja
con la vista puesta
de orejas alerta.
Se oyen unos pasos,
alguien se despierta
por la hora piensa
esta va a ser Berta,
luego no oye nada
pero en el trasfondo
la mira muy hondo
para verla muerta.

Espejo del alma
que enciendes la vela
en flujo continuo
del espacio brujo
de lo que te aterra,
universo y tierra
espejo del alma
que sopla la vela.

En la tarde verde
crecía sospecha,
y ella le decía:
tú estate alerta
yo estaré despierta
yo abriré la puerta
y hago que le mato
y con el cuchillo
que tendrán tus manos
hacemos mentiras
para pasar el rato

Dame un beso tonto,
dame tú otro, idiota.
Los besos felices
no entienden ni jota.

Desde esta puerta a través de la que tengo que gritarte, no, no me mires así, sabíamos que un día tenía que ocurrir, ¿O piensas que la soledad de mi cama es una alquimia?

Cree que lo que encierra,
no es puro ni raso es como
un fracaso que cubre
una angustia dentro
de un lamento que grita;
lo siento, sabe lo que encierra,
no puede dejarlo si lo deja suelto;
¿Quién podrá pararlo?

Cabeza de chorlito
corazón de alelí y
cosas así, yo ya
no me acuerdo,
y que hago yo chorlito
con un corazón alelí.
Que vivir cortocircuitos

Deja de roerte las entrañas
no finjas interés cuando te engañas
si late un corazón desesperado

Arde la lluvia en la ventana y la gata mira,
un tejado de al lado donde viven ratas,
miran a las gotas, limpian sus bigotes,
parece que el bosque es nostalgia en ruina
y el alma se evade al mirar con hambre ¿De qué?
Del sostén de la caza

Nací de tu vientre
y en un tierno instante
fui carne de carne
de tu propia sangre.
Sangre de tu sangre
nacido a la tierra
muerte sobre muerte
de una vida perra.
Hoy no me amamantes
que no tengo hambre
de tu sangre fresca.

Padre he pecado y es que peco mucho,
todo lo que busco se hace de pecado;
y como estoy chueco creo soy muñeco
de un pobre diablo.

Si he llegado a ti para matarte
y se quedó la pluma en el tintero,
si voy a publicar como te quiero
en una tumba oscura de recuerdos.

Si el miedo no ciñera mi viaje
pudiera desbordarme de coraje
si el traje que te pones es renuncia
y un grajo va anunciar que viene el día
y sé voy a morir de poesía.
Fantasma de salón, que empiece el baile.

Su entrada atroz, los dejó paralizados,
de dónde sale tanta sangre,
qué hace Sandra con un cuchillo,
porqué hay un lobo lamiendo las huellas,
porqué tiene un collar con el corazón de un niño,
y una cara de loca a la que la muerte
no le importa nada, tampoco la vida.

El juego del amor se volvió loco,
desnudos, antifaces y delirios,
brebajes para salirse del cuerpo,
y entrar en un oscuro anonimato
para no despertar en la vergüenza
para morir de nuevo en madrugadas,
quizás soñó su muerte en la mascarada
y ahora al desayuno se lo piensa.

Ponerle tanto amor a lo que quieres
y odiarte por querer lo que no tienes.

No hay nada más cruel que el desembarco de las obligaciones, ni nada más practico que el ejercicio de la independencia

Si puedes susurrar a una sirena
y ver elfos desnudos en el tejado
si el capitán del trueno dice; rayos
y tu psiquiatra dice; continuamos.

El cariño que te tengo no se me fue por las buenas,
ni comprándote azucenas ni regar de mis antojos
voy suspirando tus ojos que me parecen vendidos
al calor de otros suspiros que te sequen un nosotros.

"Señora; según dicen, ya tiene usted otro amante.
Lástima que la prisa nunca sea elegante.
Mi cama es un lugar santo y sagrado,
yo quiero sobre ella un solo hombre
y que despierte el mismo que me ha amado
y sepa cuando va lo que ha dejado,
perdón, si le parece demasiado.

Puede un artista meter a un ladrón
para que robe una iglesia de un cura pedófilo
con un monaguillo en el mismo acto,
y el cuello rajado del cura, las pulsaciones
del corazón mientras se corría,
debió ver el cielo porque murió riendo.
Creo que no, que no se podía.

Colmado en detalles
no suspira dentro
explotan caudales
cuando suena a viento
y el furor que yerro
candente en la sangre
explotando el odio
consciente y malvado
cuando las palabras
son las que han matado

Oh, llanto de amor que nunca cesa,
es tan fuerte o más que la tristeza,
va haciendo una herida, no procesa.
Y queda en el alma destruida.
¿Es mi corazón? Eco y vacío,
un agujero roto ¿Dónde ha caído?
Es el duelo del amor tan complejo y fuerte,
es el que nos prepara para la muerte

recuerdo a una anciana
al final de la vida,
cada tiempo a un hijo
y sin un rumbo fijo,
y en cada casa una herida
y la veo pequeña
y yo era pequeño
y como la quiero ahora;
capital del sueño.

Malrayo te parta. Conjuro seis
De recuerdo un lirio
De licor de gato
De lo sacrosanto
Puesto en el papel
Lo que rima el viento
Mueve la veleta
Y al cenit acierta
Y se deja ver
Al oído sordo
Que late cabezas
Que un rayo te parta
Y te mate a secas

Hay quien aplasta la felicidad
con un pisotón y asunto arreglado,
no duda ni siente simplemente
de una patada se deshace
de lo que no le gusta, pero
siempre hay alguien
que tiene las botas más altas
y también da patadas
y tan poco le importa.

Átame a la puerta, así sé cuando pasas,
átame a la puerta y no a toda la casa,
si tengo un lugar porqué no atarme
a la puerta y que quede abierta
y nunca entornada y mejor si fuera
que tú te marcharas sin quedarte
triste de tu prisionera.

Del amor prendido
de lo que acostado
del cuerpo tendido
del amor vencido
que dejó soñando

Si el fértil desamparo se hace vida
en sórdida región de esta almohada
parece lagrimar del alma mía
que confiesa al azar la pena clara.

Tan trémulo y capaz es el disfraz del día a día
tan pronto a recibir un yo te amo,
que sirva de consuelo y de reclamo.

Éramos sinceros, no decíamos nada
y el silencio no puede mentir
y no hay manera de comunicación más piadosa.

Parásito cruel de la emoción
no me dejas hacer quiero nacer
en tu opinión; más listo, más decente,
más hermoso, perdón si el corazón
es de opinión de que lo amé.
En cada página.

Ya se que fue el rugido en la memoria
lo que hizo nacer a mis dragones.
Que voy a alimentarlos con mi vida
y pronto incendiaran mis ilusiones.

En la voluptuosidad ante la que te acrecientas,
como si el aire que respiras inflase a su vez,
esa plenitud carente de anomalías, insuflado
a la vez por el aire reprimido de lo inconsistente,
aparece otro ser, más vivaz , menos oblicuo.

En la pared atado al tiempo, un reloj,
en la casa atada a las paredes un hogar,
y en el vacío que se llena de presencias,
un fantasma, que oye el eco perpetuo
de los pasos, que olvida que tras la pared
y a su pesar, el tiempo infatigable pasa

En un pueblo herido dormía la muerte,
mortecino, alicaído, un pueblo borracho de vino
y un día muy bruto, prendió una algarada
y a golpes y gritos, tres casas quemadas,
tres niños dormidos, tres cuerpos en llamas.
Gritos precipicios en ecos del alma.

Que tiene la brujez la dejadez
del que no cree en cuentos baratos.
De ritos y solfeos y sulfatos.

Si atamos los perros del delirio.
¿Quién va a descuartizar las madrugadas?
Si planto corazones en tu espalda
y mato para vivirte en los latidos...
Si tensas la correa ¿Quién va a quitar el nudo de tu cuello?

Fue un atardecer yendo hacia el cine
llegar y oscurecer en la taquilla
entrar con el mirar de la avaricia
pensar en el terror y las caricias.

Te parece bueno pero poco,
te sabe a lo loco que te hace feliz
regalo de sol cuando tiembla el paso
cuando el frío falso te hace arder la piel
te parece poco y te sabe a tanto
que es el solivianto que te dan los brazos

Algo me dijo: Nunca.
Yo tenté: Te quiero.
Que sirva de consuelo.
Que sirva de reparo.
Algo me dijo: Ahora.
Yo tenté: Me muero.
Algo de embustero.
Que me dice: Siempre.

Con un pedo vano
cuando se compuso
aspiro despacio
para ver si olía
a podrido tiempo
de las teorías.
Me quedo con:

Se estremece el alma
cuando sopla sueños
cuando anclar la vida
nos vuelve pequeños

Del amor prendido
de lo que acostado
del cuerpo tendido
del amor vencido
que dejó soñando


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