Asklepios
Incinerando envidias
Un sudor inhóspito inundando
los labios, y sangres de un deseo
incontrolado que surgen para dibujar
mil y un arañazos… apasionados.
Es esa obsesión posesiva que nunca nada posee
y, que al fin, entre jadeos se rinde; también sus
instantes… su olvido…
Este acto carnal ya consumado, que aún ya sido,
quiere seguir sin descanso, -si se pudiera-, ser sin parar
ser repetido… hasta en el infinito.
Más, se sabe puntual suceso; también que es
mejor lo escaso, pero de casta y nobleza que
la falta de calidad en exceso.
Por eso, entre otras muchas cosas,
Amor es Amor, y lo demás,
engaños debidos a otros sucesos.
los labios, y sangres de un deseo
incontrolado que surgen para dibujar
mil y un arañazos… apasionados.
Es esa obsesión posesiva que nunca nada posee
y, que al fin, entre jadeos se rinde; también sus
instantes… su olvido…
Este acto carnal ya consumado, que aún ya sido,
quiere seguir sin descanso, -si se pudiera-, ser sin parar
ser repetido… hasta en el infinito.
Más, se sabe puntual suceso; también que es
mejor lo escaso, pero de casta y nobleza que
la falta de calidad en exceso.
Por eso, entre otras muchas cosas,
Amor es Amor, y lo demás,
engaños debidos a otros sucesos.