angelcesar
Poeta que considera el portal su segunda casa
ENCUENTROS ALADOS
A medida que pasan los años el camino
que vamos transitando nos lleva por senderos
de distintos matices. No existe el peregrino
que siempre vea el rosa sin ver los agujeros.
La vida nos prepara, por ese andar divino,
para reflexionar en los días austeros,
para las alegrías o enfrentar un ladino,
pero no si el amor se convierte en luceros.
Cuando un alma querida de misterio se envuelve
el dolor es tan grande que nos deja postrados
sin voluntad ni fuerzas, y el valor nunca vuelve.
Se pierde la visión con los ojos cargados
de una lágrima oculta que en cristal se disuelve
esperando que lleguen los encuentros alados.
A medida que pasan los años el camino
que vamos transitando nos lleva por senderos
de distintos matices. No existe el peregrino
que siempre vea el rosa sin ver los agujeros.
La vida nos prepara, por ese andar divino,
para reflexionar en los días austeros,
para las alegrías o enfrentar un ladino,
pero no si el amor se convierte en luceros.
Cuando un alma querida de misterio se envuelve
el dolor es tan grande que nos deja postrados
sin voluntad ni fuerzas, y el valor nunca vuelve.
Se pierde la visión con los ojos cargados
de una lágrima oculta que en cristal se disuelve
esperando que lleguen los encuentros alados.