Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
He escrito mil veces tu nombre
en las paredes de mi alma,
esperando que el eco
me devuelva tu voz,
pero solo encuentro
el silencio pesado
de la ausencia.
Tus recuerdos,
como fantasmas,
se pasean en la penumbra
de mis noches sin sueño.
Me aferro a las palabras,
a los versos desordenados
que intentan dibujar tu rostro
en la neblina de mi mente.
El tiempo,
ese verdugo silencioso,
no ha podido borrar
la cicatriz de tu partida.
Escribo para exorcizar
los demonios de tu recuerdo,
para llenar con tinta
los vacíos que dejaste.
No sé cuántos poemas
necesitaré escribir
para encontrar la paz,
para liberarme de esta sombra
que me persigue.
Pero seguiré escribiendo,
una y otra vez,
hasta que el dolor se diluya
y mis palabras sean el bálsamo
que sane mi corazón herido.
en las paredes de mi alma,
esperando que el eco
me devuelva tu voz,
pero solo encuentro
el silencio pesado
de la ausencia.
Tus recuerdos,
como fantasmas,
se pasean en la penumbra
de mis noches sin sueño.
Me aferro a las palabras,
a los versos desordenados
que intentan dibujar tu rostro
en la neblina de mi mente.
El tiempo,
ese verdugo silencioso,
no ha podido borrar
la cicatriz de tu partida.
Escribo para exorcizar
los demonios de tu recuerdo,
para llenar con tinta
los vacíos que dejaste.
No sé cuántos poemas
necesitaré escribir
para encontrar la paz,
para liberarme de esta sombra
que me persigue.
Pero seguiré escribiendo,
una y otra vez,
hasta que el dolor se diluya
y mis palabras sean el bálsamo
que sane mi corazón herido.