Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Sin ayeres no habría ni un recuerdo,
imagino un instante, y me doy por saciado.
Muchas veces cuestiono lo que escribo,
que de tan solo ello sobrevivo,
mi instinto no se basa en realidades,
y me aíslo de las eternidades
que conforman el tiempo, con cabos de esa luz,
atada, y obediente, dócil, sin actitud,
frágil y consternada, es lo que siento.
que perfuman el transcurrir del viento.
Destellos que socorren y mancillan,
desaparecen, cambian, hablan, chillan...
Según sea el momento...
Según sea el momento...
Según sea el momento...
Fui capaz de ponerme en tu pellejo,
mi sacrificio nace del espejo.
El último suspiro siempre es el más profundo,
algo me trajo aquí, porque me hundo,
me he labrado una cruz tan a conciencia
que no puedo encontrar ni una evidencia.
imagino un instante, y me doy por saciado.
Muchas veces cuestiono lo que escribo,
que de tan solo ello sobrevivo,
mi instinto no se basa en realidades,
y me aíslo de las eternidades
que conforman el tiempo, con cabos de esa luz,
atada, y obediente, dócil, sin actitud,
frágil y consternada, es lo que siento.
que perfuman el transcurrir del viento.
Destellos que socorren y mancillan,
desaparecen, cambian, hablan, chillan...
Según sea el momento...
Según sea el momento...
Según sea el momento...
Fui capaz de ponerme en tu pellejo,
mi sacrificio nace del espejo.
El último suspiro siempre es el más profundo,
algo me trajo aquí, porque me hundo,
me he labrado una cruz tan a conciencia
que no puedo encontrar ni una evidencia.