Fauces

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
Inicia un nuevo día,
aunque se parezca a los que ya pasamos,
más grises y esclavos,
seremos piedras en el camino,

seremos sendero de sangre,
porque somos caminantes,
de obligación lacerante,

aún con tantas metas cumplidas,
el hambre sigue siendo injusto,
por querer justicia
en una injusticia recurrente,
pensando que aportar un grano de arena,
de sangrante lágrima,
es buena voluntad, y buena recompensa,

se descompensa la balanza,
cuando la fe la corrompe,

cuando los cimientos
se dirigen a nuestras tumbas,
y no al cielo,

cuando el caminante despierte,
querrá caminar hacia atrás,
entre espasmos de verdades vomitadas,

querrá voltearse
entre suspiros de ansiedad,

toda locura se cura
en nuestros últimos instantes,

la parca se desnuda,
y observamos su abismal belleza,
tan temprana como la vida,
si se la sabe llamar,
última si se la besa,

si se la quiere de verdad,
no deberíamos existir,
y ella si nos quisiera, tampoco,

la indiferencia completa,
es pesadilla de la existencia,
la avaricia del espacio,
el destino del demiurgo,

glotonería de la creación,
visceral el sentido compartido,

cuando el cielo se rompa,
nos quebraremos junto a las estrellas,

cuando las fauces se cansen
nos devoraremos entre nosotros.



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Inicia un nuevo día,
aunque se parezca a los que ya pasamos,
más grises y esclavos,
seremos piedras en el camino,

seremos sendero de sangre,
porque somos caminantes,
de obligación lacerante,

aún con tantas metas cumplidas,
el hambre sigue siendo injusto,
por querer justicia
en una injusticia recurrente,
pensando que aportar un grano de arena,
de sangrante lágrima,
es buena voluntad, y buena recompensa,

se descompensa la balanza,
cuando la fe la corrompe,

cuando los cimientos
se dirigen a nuestras tumbas,
y no al cielo,

cuando el caminante despierte,
querrá caminar hacia atrás,
entre espasmos de verdades vomitadas,

querrá voltearse
entre suspiros de ansiedad,

toda locura se cura
en nuestros últimos instantes,

la parca se desnuda,
y observamos su abismal belleza,
tan temprana como la vida,
si se la sabe llamar,
última si se la besa,

si se la quiere de verdad,
no deberíamos existir,
y ella si nos quisiera, tampoco,

la indiferencia completa,
es pesadilla de la existencia,
la avaricia del espacio,
el destino del demiurgo,

glotonería de la creación,
visceral el sentido compartido,

cuando el cielo se rompa,
nos quebraremos junto a las estrellas,

cuando las fauces se cansen
nos devoraremos entre nosotros.



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Hay cosas que aún queda por hacer.

Saludos
 

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