kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
HASTA SIEMPRE, MADRE
La brisa azul del sur sobre tu piel de seda,
y el olmo de un relámpago estalla en mi epicentro.
El horror es un grito que grita para adentro
cuando el instante inerte es todo lo que queda.
Y trato de abrazarte mientras prende y me hereda
la yesca de tu cuerpo. Sales, madre, y yo entro
en la brutalidad de nuestro desencuentro;
pudiendo haber podido ya no hay nada que pueda…
Y me nace el silencio de tus luces vividas,
y tu cuerpo bendito que atraviesan las aves,
y mi rayo de luna en tus conchas dormidas.
Y se ovilla mi alma en tus manos süaves
ante este amanecer de lágrimas rendidas.
¡Yo quise ser tu héroe!… Yo sé que tú lo sabes.
Kalkbadan
Estocolmo, 21 de julio de 2024
La brisa azul del sur sobre tu piel de seda,
y el olmo de un relámpago estalla en mi epicentro.
El horror es un grito que grita para adentro
cuando el instante inerte es todo lo que queda.
Y trato de abrazarte mientras prende y me hereda
la yesca de tu cuerpo. Sales, madre, y yo entro
en la brutalidad de nuestro desencuentro;
pudiendo haber podido ya no hay nada que pueda…
Y me nace el silencio de tus luces vividas,
y tu cuerpo bendito que atraviesan las aves,
y mi rayo de luna en tus conchas dormidas.
Y se ovilla mi alma en tus manos süaves
ante este amanecer de lágrimas rendidas.
¡Yo quise ser tu héroe!… Yo sé que tú lo sabes.
Kalkbadan
Estocolmo, 21 de julio de 2024
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