Rosendo
Poeta adicto al portal

Desde que viene al mundo el caminante,
al emprender de inicio su partida,
un reloj marca el ritmo de su vida
y así siguen la ruta a cada instante.
Ambos van de manera consonante,
compartiendo del tiempo su medida
en el espacio que les da cabida
para llevar sus pasos adelante.
Cada quien en su íntima estructura
el tic tac, en cadencia dilatoria,
es latido en su seno que perdura.
Uno pende su marcha giratoria,
y el otro es terrenal su trayectoria,
envueltos sin cesar en su armadura.