Lourdes Jaramillo
Poeta recién llegado
Alguien que aparezca de la nada
y no se asuste de tus heridas.
Quien te vea destruida/o y
se arremangue para sacarte de un mal día con su presencia o las horas contadas.
Con quien puedas sentarte a contar parte de tu vida sin desnudarte el cuerpo, mientras que llevas vestida el alma con desilusiones.
Pídele a la vida un cómplice.
Que no tenga vergüenza de verte a cara lavada, con las manos agrietadas o liviana de lujos .
Que puedas salir cualquier día de su mano y también de su vista, que te busque con esa preocupación que solo sienten los que tienen miedo de perderte por que eres parte de sus planes y su felicidad.
Un cómplice cuando no haya ganas de hacer el amor pero sentirlo en una caricia, un detalle, una palabra.
Que sepa distinguir esos instantes de soledad que se necesitan cuando los recuerdos y las fechas no le tienen piedad al calendario
le pido a la vida un cómplice.
Con quien no pueda tener secretos tus sentimientos.
Que llegue la noche y te bese la frente, te saque los miedos, te meta en su presente.
Alguien capaz de entender como eres por que no ha sido fácil cada mañana cuando despertaste y te preguntaste una y otra vez, hasta donde puede llegar el dolor y las ausencias.
Un cómplice para reír y llorar.
Saber que puedo apoyarme cuando mis piernas tiemblan y necesite un abrazo más que cien palabras.
Con quien me despida al cerrar los ojos y me sienta completamente segura /o de que al abrirlos, estará a mi lado, sabiendo que con él nada será fácil, pero me acepta, me quiere y me elige día tras día.
No lo busques.
No lo sueñes.
No lo imagines.
Ni lo idealices.
Pídele a la vida un cómplice.
El universo siempre conspira a tu favor.
Y mientras llega, sé feliz, busca en ti, disfrútate a ti.
y no se asuste de tus heridas.
Quien te vea destruida/o y
se arremangue para sacarte de un mal día con su presencia o las horas contadas.
Con quien puedas sentarte a contar parte de tu vida sin desnudarte el cuerpo, mientras que llevas vestida el alma con desilusiones.
Pídele a la vida un cómplice.
Que no tenga vergüenza de verte a cara lavada, con las manos agrietadas o liviana de lujos .
Que puedas salir cualquier día de su mano y también de su vista, que te busque con esa preocupación que solo sienten los que tienen miedo de perderte por que eres parte de sus planes y su felicidad.
Un cómplice cuando no haya ganas de hacer el amor pero sentirlo en una caricia, un detalle, una palabra.
Que sepa distinguir esos instantes de soledad que se necesitan cuando los recuerdos y las fechas no le tienen piedad al calendario
le pido a la vida un cómplice.
Con quien no pueda tener secretos tus sentimientos.
Que llegue la noche y te bese la frente, te saque los miedos, te meta en su presente.
Alguien capaz de entender como eres por que no ha sido fácil cada mañana cuando despertaste y te preguntaste una y otra vez, hasta donde puede llegar el dolor y las ausencias.
Un cómplice para reír y llorar.
Saber que puedo apoyarme cuando mis piernas tiemblan y necesite un abrazo más que cien palabras.
Con quien me despida al cerrar los ojos y me sienta completamente segura /o de que al abrirlos, estará a mi lado, sabiendo que con él nada será fácil, pero me acepta, me quiere y me elige día tras día.
No lo busques.
No lo sueñes.
No lo imagines.
Ni lo idealices.
Pídele a la vida un cómplice.
El universo siempre conspira a tu favor.
Y mientras llega, sé feliz, busca en ti, disfrútate a ti.