Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Los amorosos al pasar no dejamos limosnas sino mendrugos de paz, bollitos de buenos sentimientos. y en el aire cálido y herido el aroma del pan recién horneado.
Amor hacemos como harina y pan para que no falte en la mesa.
Con frecuencia en la calle nos miran con desprecio. Mastican con asco caramelos, muerden con desconfianza, lo hacen sin corazón.
Se siente áspera esa amargura. Su lengua negra recorre el rostro, lame el oído, susurra desprecio.
Aunque te pisen y miren con horror todo ese polvo que llevas en los zapatos. Cuando pasan... sólo pide a Dios que no hagan daño, que los guíe.
Y otra vez enfocados en nuestra tarea. Intentamos amasar con más fuerza y mejor lo que tenemos para dar.
Los amorosos al pasar no dejamos limosnas sino mendrugos de paz, bollitos de buenos sentimientos. y en el aire cálido y herido el aroma del pan recién horneado.
Amor hacemos como harina y pan para que no falte en la mesa.
Con frecuencia en la calle nos miran con desprecio. Mastican con asco caramelos, muerden con desconfianza, lo hacen sin corazón.
Se siente áspera esa amargura. Su lengua negra recorre el rostro, lame el oído, susurra desprecio.
Aunque te pisen y miren con horror todo ese polvo que llevas en los zapatos. Cuando pasan... sólo pide a Dios que no hagan daño, que los guíe.
Y otra vez enfocados en nuestra tarea. Intentamos amasar con más fuerza y mejor lo que tenemos para dar.
Los amorosos al pasar no dejamos limosnas sino mendrugos de paz, bollitos de buenos sentimientos. y en el aire cálido y herido el aroma del pan recién horneado.
Amor hacemos como harina y pan para que no falte en la mesa.
Con frecuencia en la calle nos miran con desprecio. Mastican con asco caramelos, muerden con desconfianza, lo hacen sin corazón.
Se siente áspera esa amargura. Su lengua negra recorre el rostro, lame el oído, susurra desprecio.
Aunque te pisen y miren con horror todo ese polvo que llevas en los zapatos. Cuando pasan... sólo pide a Dios que no hagan daño, que los guíe.
Y otra vez enfocados en nuestra tarea. Intentamos amasar con más fuerza y mejor lo que tenemos para dar.