Himno

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
No se puede negar
el amor de un himno,

el dolor de que no nos refleje,

el clamor inocente
de un pueblo dormido,

no se puede tapar al sol
ni con los dedos de dios,

no se puede jugar con el destino,
no hay adivino que tenga futuro
si no se aprende del pasado,

no hay creencia cierta
si la historia la contradice,
entre páginas y olvido,
de recuerdos aún cuidados,

porque la muerte sabe guardar secretos,
si se la mira con ojos profundos,
con corazón vacío,
con alma despierta,

quedarán para los mortales
solo días,
de vida absurda,
de noches heridas,

se desangrará el firmamento,
sobre la última cena,

se condensarán las estrellas
ante la luna llena,

se servirán para su blanquecino semblante,

ante la pena nuestra,
ante la pena ajena.
 
No se puede negar
el amor de un himno,

el dolor de que no nos refleje,

el clamor inocente
de un pueblo dormido,

no se puede tapar al sol
ni con los dedos de dios,

no se puede jugar con el destino,
no hay adivino que tenga futuro
si no se aprende del pasado,

no hay creencia cierta
si la historia la contradice,
entre páginas y olvido,
de recuerdos aún cuidados,

porque la muerte sabe guardar secretos,
si se la mira con ojos profundos,
con corazón vacío,
con alma despierta,

quedarán para los mortales
solo días,
de vida absurda,
de noches heridas,

se desangrará el firmamento,
sobre la última cena,

se condensarán las estrellas
ante la luna llena,

se servirán para su blanquecino semblante,

ante la pena nuestra,
ante la pena ajena.
Muy bueno y elocuente.
Me gustaron estas bellas y profundas líneas.

Saludos
 

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