
La muerte y yo
Charlé con mi amiga la parca,
estábamos en una nube sentados,
se oían aullidos en la parte inferior
no sé si de dolor o desesperación,
solo había una voz en la parte superior
y decía:
- Debes traerlos ante mi como sea,
ya es su hora y tú lo debes hacer.
Inmediatamente la dueña de la oz
se puso de pie acomodó su túnica
y dijo:
-Es hora de dar lamento a los vivos y descanso
a los desahuciados.
En silencio quedé ese instante y me imaginé
el momento donde cada alma pare dolor,
cuando el óbito es inevitable,
negras son las estrellas y la muerte llega sin pudor.
Me pregunté:
¿ Cómo será cuando se destruye el cuerpo?
¿ A quién recoge nuestra amiga sino a un alma oscura?
Cuando ella cumplió con su deber volvió al cenit
y yo retorné allí de nuevo a sentarnos en las nubes,
pero esta vez eran sangrientas y llenas de hoyos,
la penumbra nos cubría.
Allí comprendí que el muerto era yo.
®Carlos Andrés, 14/10/2024®
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