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desde aquella vez que mis pies tocaron tus suaves mareas, y tu suave piel de arena blanca mojada por tus aguas; no he dejado de pisar hasta mojar mis pies en ti; Odio el suspenso que me da el saber, que si muero, moriré por ti y por lo salada que eres conmigo.
desde aquella vez que mis pies tocaron tus suaves mareas, y tu suave piel de arena blanca mojada por tus aguas; no he dejado de pisar hasta mojar mis pies en ti; Odio el suspenso que me da el saber, que si muero, moriré por ti y por lo salada que eres conmigo.