Reflexión 10

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
Y la constancia es sabia,
solo si se la nutre
con nuevos conocimientos,

y la luz se alcanza,
cuando la injusticia se rompe,
cuando el desastre queda libre,
cuando los vientos
cantan en nuestras tumbas,
por siempre olvidadas,

cuando las hazañas sean cima,
y el cielo sea suelo,
las mañanas alimentarán
con vacío nuestros corazones,

nuestras aspiraciones inmateriales,
serán escases de materialidad,
como el lamento más pulcro de dios,

será la hoguera, guadaña,
la verdad, parca,
el mar, telarañas,
será la vida solo una trampa,
en la que caemos,
por tentación e ingenuidad,

querrán los días sus noches,
por cansarse con la vida,
querrán huir sin reproche,
las promesas hacia el horizonte,

querrán las rimas silenciarse entre si,
entre razones que enmudecen,
y mutan con el tiempo,

las palabras fueron oraciones,
y ahora el viento
es solo un suspiro,

tiritan de frío las cenizas,
dolorosos recuerdos aún guardan,
en sus míseros restos,
esperan a que el fuego se encienda,
como último infierno,
como cada sueño que nos mata,

colapsados los milenios,
la humanidad tiende a multiplicarse,
caerán las almas sin retorno,
al oscuro averno de dios,
solo si su odio es ignorado,

contemplarán los necios,
una oscuridad transparente,

que nos muestra
que la muerte está dentro nuestro,

que somos portadores,
que somos su causa.
 
Y la constancia es sabia,
solo si se la nutre
con nuevos conocimientos,

y la luz se alcanza,
cuando la injusticia se rompe,
cuando el desastre queda libre,
cuando los vientos
cantan en nuestras tumbas,
por siempre olvidadas,

cuando las hazañas sean cima,
y el cielo sea suelo,
las mañanas alimentarán
con vacío nuestros corazones,

nuestras aspiraciones inmateriales,
serán escases de materialidad,
como el lamento más pulcro de dios,

será la hoguera, guadaña,
la verdad, parca,
el mar, telarañas,
será la vida solo una trampa,
en la que caemos,
por tentación e ingenuidad,

querrán los días sus noches,
por cansarse con la vida,
querrán huir sin reproche,
las promesas hacia el horizonte,

querrán las rimas silenciarse entre si,
entre razones que enmudecen,
y mutan con el tiempo,

las palabras fueron oraciones,
y ahora el viento
es solo un suspiro,

tiritan de frío las cenizas,
dolorosos recuerdos aún guardan,
en sus míseros restos,
esperan a que el fuego se encienda,
como último infierno,
como cada sueño que nos mata,

colapsados los milenios,
la humanidad tiende a multiplicarse,
caerán las almas sin retorno,
al oscuro averno de dios,
solo si su odio es ignorado,

contemplarán los necios,
una oscuridad transparente,

que nos muestra
que la muerte está dentro nuestro,

que somos portadores,
que somos su causa.
Lo que es constante casi nunca perece.

Saludos
 

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