Por la porción de magia que llevan las palabras.
Por el abrigo de una frase,
la sombra de una letra;
un susurro en el cielo nocturno
que recorre el horizonte
hasta caer precisamente
en el punto
en el que asoma la luz de la madrugada.
Palabras
que se mueven
como un mar contemplado;
palabras que resbalan
por las hojas,
líquidas y transparentes,
donde algunos ángeles duermen
abrigados en su luz;
nacen en los ojos
y caen
hasta unas gentiles comisuras;
caen
mojando las cenizas de las horas,
caen también
afuera de tu habitación,
y corres a mirar por la ventana
cómo se llena de color tu vida.
Por el abrigo de una frase,
la sombra de una letra;
un susurro en el cielo nocturno
que recorre el horizonte
hasta caer precisamente
en el punto
en el que asoma la luz de la madrugada.
Palabras
que se mueven
como un mar contemplado;
palabras que resbalan
por las hojas,
líquidas y transparentes,
donde algunos ángeles duermen
abrigados en su luz;
nacen en los ojos
y caen
hasta unas gentiles comisuras;
caen
mojando las cenizas de las horas,
caen también
afuera de tu habitación,
y corres a mirar por la ventana
cómo se llena de color tu vida.