Angel Virgilio
Poeta que considera el portal su segunda casa
NEW OXFORD PENNSYLVANIA
Abiertas las cortinas bajo fuego de sol
Después de un crudo invierno, el sol
-Pan de energía y vida rompiendo el cielo-
No es más que una certera bendición.
Junio benévolo se reía sobre New Oxford
Permeando sus calles de cortesana alegría.
Enloquecido el pueblo volcaba sus sirenas
De voces y flores en colorida gesta,
Y aquella población con todo su esplendor
Se volcaba en fiesta.! Soberana fiesta!
Debo decir de este punto geográfico
Que lo conforman viejas calles, tan soberbias
Como su historia marcada por los pies de Lincoln
Que allí en su plaza de redondel frente al correo
Hay un poniente pictórico de oro donde abre su
Puerta el cielo; que allí la gente ríe con sonrisa de
De niño sobre algodón de azúcar.
De allí la reminiscencia del gringo Kevin con su banjo
Y sus pies descalzos.
New Oxford y sus ferias de antigüedades, su rojo tren
Durmiendo el ayer de un puerto locomotor.
Sus jardines floridos y casas hermosas, son un titilar
Travieso de sucesos para mi memoria.
Ángel Virgilio Troncoso
Abiertas las cortinas bajo fuego de sol
Después de un crudo invierno, el sol
-Pan de energía y vida rompiendo el cielo-
No es más que una certera bendición.
Junio benévolo se reía sobre New Oxford
Permeando sus calles de cortesana alegría.
Enloquecido el pueblo volcaba sus sirenas
De voces y flores en colorida gesta,
Y aquella población con todo su esplendor
Se volcaba en fiesta.! Soberana fiesta!
Debo decir de este punto geográfico
Que lo conforman viejas calles, tan soberbias
Como su historia marcada por los pies de Lincoln
Que allí en su plaza de redondel frente al correo
Hay un poniente pictórico de oro donde abre su
Puerta el cielo; que allí la gente ríe con sonrisa de
De niño sobre algodón de azúcar.
De allí la reminiscencia del gringo Kevin con su banjo
Y sus pies descalzos.
New Oxford y sus ferias de antigüedades, su rojo tren
Durmiendo el ayer de un puerto locomotor.
Sus jardines floridos y casas hermosas, son un titilar
Travieso de sucesos para mi memoria.
Ángel Virgilio Troncoso
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